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Capítulo 2 Te daré la gran boda que mereces

Cuando Bethany terminó la llamada, sus piernas cedieron. Se desplomó en el suelo de nuevo y se quedó mirando fijamente las puertas cerradas de la sala de emergencias.

La persona a la que había llamado era Trevor Herrera, uno de los amigos más cercanos de su padre, aunque solo era unos años mayor que ella.

Los recuerdos de los últimos momentos de su padre volvieron a su mente. Él le había apretado la mano con fuerza y le había dicho que nunca debía confiar en Brian, y que la única forma en que podría descansar en paz era si ella se casaba con Trevor.

Bethany había estado demasiado cegada por el amor para escucharlo. Había rechazado el arreglo de su padre e incluso había llamado personalmente a Trevor para dejarle claros sus sentimientos.

"Sácate esa idea de la cabeza, Trevor. Ya estoy con el hombre que amo y nunca me casaré contigo. ¡Ni ahora ni nunca!".

Sus palabras no habían hecho enojar a Trevor. Él solo se había reído y le había dicho que podía pedirle ayuda si alguna vez lo necesitaba. Pero tenía una condición: quería que Bethany se casara con él, sin importarle si ella ya había estado casada una vez.

La mujer había pensado que él había perdido la cabeza. Después de responderle con enojo, había terminado la llamada.

En ese entonces había creído que Brian siempre estaría a su lado y que nunca necesitaría la ayuda de Trevor.

Pero ahora, el hombre al que había rechazado con tanta dureza era la única esperanza que le quedaba para salvar a Charlotte.

Cuarenta minutos después, un helicóptero con la insignia de la Familia Herrera aterrizó en el helipuerto de la azotea del hospital.

Neal Serrano, el mayordomo personal de Trevor, salió apresuradamente del helicóptero, con la hielera médica que contenía la sangre. Cinco miembros del personal médico lo siguieron directamente a la sala de emergencias.

El rescate continuó en medio de una angustiosa espera. Con cada minuto que pasaba, Bethany sentía que el miedo le oprimía más el corazón.

Pasó una hora antes de que las puertas de la sala de emergencias finalmente se abrieran.

Bethany corrió hacia el médico y lo sujetó del brazo. "¿Mi hija ya está fuera de peligro?".

"Lo siento". El doctor negó con la cabeza, visiblemente apenado. "Conseguir que la sangre y los especialistas médicos llegaran desde Leacrest en tan poco tiempo ya fue un milagro. Pero... llegaron demasiado tarde".

Bethany retrocedió tambaleándose mientras un fuerte zumbido le llenaba los oídos y ahogaba todos los sonidos a su alrededor.

"Si no se hubiera ordenado el traslado forzoso de la sangre y los especialistas de Slenale, su estado no habría llegado a ser tan crítico...". El doctor suspiró con impotencia y sostuvo la mirada de Bethany. "Señora, debería despedirse de ella mientras aún pueda".

Bethany atravesó las puertas de la sala de emergencias sin entender del todo cómo había llegado hasta allí.

La pequeña Charlotte descansaba en la cama. Incluso con el respirador, su abdomen se movía con dificultad con cada una de sus débiles respiraciones.

Su rostro estaba completamente pálido, y lágrimas contenidas brillaban en sus ojos mientras miraba a Bethany.

"Mami...". Charlotte miró más allá de ella, hacia la puerta vacía. Su voz apenas era audible cuando preguntó: "¿No vino papi?".

A Bethany le ardieron los ojos y sintió que se le hacía un nudo en la garganta.

Sostuvo la manita de Charlotte con más fuerza y luchó por mantener su voz firme para decir: "Él tiene mucho trabajo...".

"Está con Lexie otra vez, ¿verdad?". Charlotte miró a Bethany con una seriedad que ninguna niña de seis años debería tener. Su voz se desvaneció hasta convertirse en un susurro cuando continuó: "Mami, sé que me voy a morir. Papi no nos quiere a ninguna de las dos. Ya no quiero que sea mi papi. ¿Puedes prometerme algo?".

Bethany no pudo responder por los sollozos. Las lágrimas corrían libremente por su rostro mientras asentía una y otra vez con la cabeza.

"Divórciate de papi". Charlotte mantuvo sus ojos claros fijos en ella. "Odio que le compre a Lexie todos esos bolsos. Odio que nunca me recoja de la escuela. Y odio que me haya abofeteado... Mami, por favor, encuentra a alguien que te regale flores, te espere después del trabajo y nunca te lastime".

Bethany se quedó inmóvil mientras más lágrimas resbalaban por sus mejillas. "Lo haré", respondió. "Lo prometo".

"Genial...". Una leve sonrisa apareció en el rostro de Charlotte mientras le daba a la mano de Bethany un último apretón. "Mami... todo lo que quiero es que seas feliz...".

Tras decir eso, su mano se deslizó de entre los dedos de Bethany y cayó sobre la sábana.

"¡Charlotte!".

Los gritos desgarradores de Bethany llenaron la sala de emergencias y continuaron mucho después de que su hija se hubiera ido.

Tres horas después, un empleado del crematorio puso una pequeña urna, que aún conservaba un leve rastro de calor, entre las manos de Bethany.

Esta última la apretó contra su pecho, pero no derramó ninguna lágrima, pues ya no le quedaban.

Cuando salió del crematorio, Neal se acercó a ella. Colocó una pequeña corona sobre la urna antes de ofrecerle un teléfono con una llamada activa. "El señor Herrera quiere hablar con usted".

Bethany lo aceptó y, con la garganta irritada, dijo: "¿Hola?".

Trevor mantuvo la voz suave, como si temiera que hablar más fuerte pudiera lastimarla. "Lo siento. Al final, no pude salvarla".

Bethany esbozó una sonrisa amarga. "No tienes que disculparte. Tu gente vino lo más rápido que pudo".

La culpa era de su propia insensatez. Si hubiera reconocido la verdadera naturaleza de Brian antes y hubiera dejado de creer que él las ayudaría, tal vez Charlotte podría haberse salvado.

Entonces respiró hondo y dijo: "Gracias. Charlotte no sobrevivió, pero... aun así cumpliré mi promesa. Me casaré contigo. Solo necesito un poco de tiempo...".

Trevor permaneció en silencio por un momento antes de responder en voz baja: "Ayudé porque una niña de seis años necesitaba ser salvada. Tu promesa no tuvo nada que ver con eso. Si no quieres casarte conmigo, no tienes que obligarte a hacerlo".

"Nadie me está obligando". Bethany cerró los ojos. "Recordaste lo que prometiste hace años y me diste todo lo que pudiste cuando necesité ayuda. No faltaré a mi palabra".

Trevor guardó silencio durante un momento y, con voz ronca, dijo: "Estoy en Preumia inspeccionando una mina de diamantes y no regresaré hasta dentro de dos semanas. Usa ese tiempo para ocuparte del funeral de tu hija y terminar tu matrimonio actual. Si todavía sientes lo mismo cuando regrese, te daré la gran boda que mereces".

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Lista de capítulos

65 capítulos en total

  1. Capítulo 1Capítulo 1 Deja de usar a tu hija para alimentar tus celos
  2. Capítulo 2Capítulo 2 Te daré la gran boda que mereces
  3. Capítulo 3Capítulo 3 Esas son las cenizas de tu hija

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