/0/16883/coverbig.jpg)
Capítulo 3 Amarte fue mi mayor pecado
Fiorella
-No hay problema, además déjame agradecerte por darme un turno hoy, sé que tienes mucho trabajo -ella tomó mi mano por encima de la mesa. -Cariño no agradezcas, además es un placer ayudarte, gracias a mi aparición en la revista llegaron muchas pacientes, es lo mínimo que puedo hacer por ti ¡Ahora dime que te trae por aquí! -Mi marido, siento que nada es como antes y necesito tu ayuda. -¡Es complejo! ¿Él está aquí? -No, en realidad esta de viaje ¡Vine sola! -No importa, tú crees que es necesario hacer terapia de pareja. -No lo pensé, solo vine porque quería encontrar una solución, me siento perdida. -Estas en el lugar correcto ¡Empecemos! -le comenté todo lo sucedido con mi matrimonio y algunos eventos relacionados con nuestra vida cotidiana. -¿Tú crees que deberíamos hacer terapia de pareja? -dije tratando de encontrar algo a que aferrarme. -Primero deberíamos evaluar su situación -me responde. -¿Cómo? ¿Qué él venga a una sesión? -Si, pero no te preocupes no diré nada de lo que hablamos aquí. -No es eso, pero no quisiera tener el mismo psicólogo, no es por ti, pero tal vez tu esposo, pueda verlo. -¿Jaime? ¡No! El no es psicólogo, es psiquiatra... Salí de la consulta de Marina con dudas y no sobre mi terapia o Lautaro, fue por sentir lo que siento, era complicado más ahora al saber que su esposa acude a un psiquiatra. Pase todo el fin de semana con la imagen de ese hombre en mi cabeza, lo busque en Facebook y no me gusto lo que vi, tenía una hermosa familia y eso me hacía doler el corazón ¿Por qué? -¿Me dices en serio? -al llegar a mi trabajo Laura nota mi cara de perdida y le cuento lo que sucedió y como de mi cabeza no salía ese hombre. -¡Estoy mal de aquí! - señalé mi cabeza -Mejor olvidaré lo que paso y me enfocaré en mi relación con Lautaro. -Creo que será lo más prudente, seguramente te gusto por eso lo piensas, pero verás que con el paso del tiempo lo olvidaras y por favor no lo busques más en Facebook. -No eso no pasará más, pero es absurdo, porque ya estoy grande como para embobarme así por alguien a quien no conozco. -¡Lo ves! Ahí tienes tu respuesta, ahora nos enfoquemos en las nuevas notas así no nos pasa lo de la última vez -Laura se fue y me quedé sola, decidí que era mejor olvidar lo que sentía y llenarme de trabajo era una buena opción. La hora del almuerzo llego y salí con mi amiga a un bar cerca del edificio. -¿Qué vamos a pedir? -dijo Laura viendo la carta. -No tengo hambre ¡Pide tu primero! -ella soltó el menú y me miro mal. -¿Estás bien? -¡No! Pero qué más puedo hacer -me tire para atrás apoyándome sobre la silla y en ese momento ingreso en el bar aquel misterioso hombre -¡No puede ser! -tome la carta y me tape el rostro. -¿Qué paso? -me quiso bajar la carta y no la deje. -¡Shh! -entonces se dio cuenta a donde miraba, se dio vuelta y me descubrió. -¿Es el? Y ya quítate eso que esta de espaldas -baje la carta y lo mire, estaba con una mujer mucho más joven que él. -Si es el mismo, pero esto no está bien ¿Por qué me siento así? -Hay Fiorella, te enamoraste. -¿Qué? ¡No! -levante la mano llamando a la moza. -Entonces actúa como una persona normal -pedimos nuestro almuerzo y cambiamos de lugar, ya que no quería que me viera.
Dante
-¡Buenos días, Aurora! ¿Mi hermano ya llego? -fue lo primero que pregunte al llegar al bufete. -Si señor, se encuentra en su oficina ¡Puede pasar! Lo anuncio -ella tomó su teléfono y hablo con mi hermano -Dice el señor Nicolás que pase. -Muchas gracias, Aurora -le sonreí e ingresé en el despacho de mi hermano. -Por favor, Dante toma asiento -me indica Nicolás al verme ingresar, hago lo que me dice mientras él sirve dos vasos de whisky. -¿Cómo salió el trámite? -consulte por nuestros negocios en el exterior. -¡Perfectos! No hay nada de qué preocuparse, ya hice los depósitos en las cuentas, pero no hablemos aquí de eso, y cuéntame ¿Cómo te fue con Betty? -Tenías razón, tuve que llevarla con su psiquiatra, me preocupa su salud mental. -Lo bien que hiciste, ella necesita ayuda profesional -el me extiende su vaso para brindar y lo hago. -¿Por qué brindamos? -Por la pronta recuperación de tu esposa, recuerda que es importante que esté en sus cinco sentidos para las campañas electorales -faltaba poco menos de seis meses para iniciar mí postulación a senador. -Lo sé, pero y si ella no quiere salir a la calle o acompañarme ¡No puedo obligarla! -Ella lo va a hacer ¡Es su deber! Ahora deja de pensar en eso y enfócate en tu postulación. -Tienes razón, ahora me retiro, tengo un caso que estudiar. -Es el de la joven Macallister. -Ese mismo y si lo ganamos nos va a ayudar mucho en las elecciones -me levanté de mí lugar y salí hacia mí oficina. -¡Llama a Charly, necesito que venga! -dije al pasar a mí secretaria. -Enseguida señor -me dijo mientras entraba en mí despacho, lo primero que hice fue servirme un vaso de whisky, ya que el que me dio Nicolás no me ayudó a aplacar lo que sentía. -Mi querido abogado ¿Sucedió algo? -¡Si! Y necesito tu ayuda -dije sin dar vueltas. -Por favor explícame ¡Por qué no entendí! -bebí el contenido del vaso de un saque y lo miré fijo. -¡La vi! -¿A quién viste? Sé más claro. -A la periodista, hoy fui a almorzar con mi hija y coincidimos en el restaurante, ella no me vio ¡O si no sé! -¿Y tú quieres que te ayude...? -Consígueme una entrevista con ella ¡Algo! -Creo saber cómo vas a verla, pero tú sabes que si estás así es porque quieres algo más que solo una entrevista. -Eso lo sabré cuando esté con ella. -No olvidas un pequeño detalle -me dijo. -¿Cuál? -Ambos están casados... -Y crees que no lo sé, solo consigue la entrevista, luego veremos qué sucede.
Lista de capítulos
64 capítulos en total
/0/15836/coverbig.jpg)
/0/25962/coverbig.jpg)
/0/14280/coverbig.jpg)
/0/21712/coverbig.jpg)
/0/7007/coverbig.jpg)
/0/17841/coverbig.jpg)
/0/26828/coverbig.jpg)
/0/26197/coverbig.jpg)
/0/27056/coverbig.jpg)
/0/26827/coverbig.jpg)
/0/26849/coverbig.jpg)
/0/26391/coverbig.jpg)