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Capítulo 3 Casados legalmente
Alana volvió la atención hacia la puerta.
Un hombre entró. Era alto, de complexión fuerte, y tenía un rostro tan perfecto que parecía irreal.
No había ni rastro de calidez en sus facciones.
El abogado se quedó helado en cuanto vio a Colton. Se tapó la cara y salió corriendo, no sin antes ponerle una zancadilla a Alana.
Ella perdió el equilibrio y cayó hacia delante.
Colton nunca había sido de los que ayudaban a las mujeres. No podía exponer su condición, así que siempre había necesitado mantener la distancia.
Aun así, cuando la joven se tambaleó frente a él, extendió los brazos por instinto para atraparla.
Se arrepintió en cuanto la tocó.
Pero entonces algo le pareció extraño. No aparecieron los síntomas habituales: no se le enrojeció la piel, ni su respiración se alteró, ni le salió ninguna erupción.
Bajó la vista hacia la mano con la que sostenía a Alana.
¿Por qué su cuerpo no la rechazaba? Se convenció de que debía de tratarse de una reacción tardía.
Cuando volvió a mirar su rostro, se quedó inmóvil por un momento. Era hermosa, y algo en sus rasgos le resultaba extrañamente familiar.
Una sonrisa luminosa apareció en el rostro de Alana mientras extendía la mano hacia él. "Hola. Soy Alana Parker".
Así que allí había ido toda su suerte. Durante más de veinte años, había tenido mala suerte, como si la vida hubiera guardado toda la buena fortuna para este preciso momento.
El hombre que tenía delante era excepcional en todos los aspectos. Su altura, su rostro, su porte... cada detalle destacaba más que el anterior. Con razón Paige había enviado a un abogado para asustarla.
¿Qué mujer no desearía a alguien como él?
En cuanto a la afirmación del abogado de que el hombre pertenecía a una familia igual a la de Paige, Alana no se lo creyó en absoluto.
Si de verdad pertenecía a una familia así, los padres de Paige ya habrían arreglado el matrimonio. Era imposible que alguien como él hubiera terminado en el grupo de emparejamiento.
Alana lo examinó. Llevaba ropa sencilla, sin marcas de diseño ni nada caro. Eso la convenció aún más de que venía de una familia común como la suya. La única diferencia era su rostro, que la mayoría de la gente no podía ignorar.
En lugar de responder de inmediato, Colton miró la mano que ella le ofrecía. Sus pensamientos volvieron a lo que había ocurrido momentos antes. La había tocado, pero su cuerpo no había reaccionado.
¿Podría ser ella la única persona capaz de curar su enfermedad?
Después de una breve pausa, por fin le estrechó la mano.
El calor se extendió por su palma en cuanto sus manos se tocaron. Su piel era suave y un leve aroma limpio la envolvía. Le recordaba al jabón y a la luz del sol. De algún modo, eso lo calmó.
Incluso después de que terminó el saludo, él seguía sin soltarla.
Su cuerpo seguía sin reaccionar. No le salió ninguna erupción; no se le oprimía el pecho; no sentía náuseas y su respiración seguía estable.
La emoción que le crecía en el interior estuvo a punto de reflejarse en su rostro, pero la reprimió.
Antes de llegar allí, solo pretendía compensarla y poner fin al emparejamiento. Ahora, todo había cambiado. Esta mujer podía ser la única excepción que el destino le había dado.
"¿Dónde firmamos?", preguntó.
La sorpresa se dibujó en el rostro de Trent detrás de él.
En el momento en que Colton tocó a esa mujer, Trent pensó que algo terrible estaba a punto de ocurrir. Su dedo ya estaba apoyado sobre el botón de llamada de emergencia, preparado para marcar el 911 de inmediato.
Pero a Colton no le pasó nada.
Ahora, incluso estaba pidiendo registrar el matrimonio por iniciativa propia.
La sorpresa casi hizo que Trent se quedara sin aliento.
Una vez que Alana se dio cuenta de que aquel hombre increíblemente guapo realmente planeaba casarse con ella, lo guio de inmediato. "Vamos. Es por aquí".
El proceso de registro no duró mucho. Cuando salieron del edificio, ya estaban legalmente casados.
Cerca del auto, Colton se detuvo y volvió a mirarla. "¿Quieres que te lleve de vuelta al campus, o tienes otro lugar al que ir?".
Los ojos de Alana se desviaron hacia el auto que estaba junto a ellos. El vehículo parecía sencillo y corriente. De hecho, se parecía al tipo de sedán que usaban todo el tiempo los conductores de viajes compartidos.
No sabía mucho de autos, pero incluso ella podía distinguir si uno parecía caro o no.
Su esposo llevaba ropa sencilla, conducía un auto sencillo y había aparcado justo al lado de más de diez vehículos que parecían exactamente iguales.
La conclusión era obvia: era conductor de viajes compartidos.
Aun así, Alana no le dio mucha importancia. Sabía que los conductores podían ganar un dinero decente, aunque sus ingresos dependían de cuántas horas trabajaran. Si el negocio iba bien y permanecían en la carretera más de diez horas al día, podían ganar 10 000 dólares en un mes. Si las cosas iban mal, solo ganaban 2000 o 3000.
Aun así, a ella le parecía perfectamente bien.
Después de todo, Colton tenía una cara como esa. Seguro que no podía esperarse que un hombre lo tuviera todo.
Para ella, un hombre guapo sin dinero era mucho más realista que uno que tuviera belleza y riqueza.
Con ese pensamiento en mente, decidió tranquilizar a su esposo por su inestabilidad económica.
"No te presiones demasiado", dijo con seriedad. "Ahora que estamos casados, Nexus Tech puede contratarme oficialmente a tiempo completo. Una vez que eso ocurra, ganaré 6000 dólares al mes, y mi salario seguirá aumentando cada año".
Luego lo miró con seriedad. "A partir de ahora yo te mantendré. Seguro que juntos podremos arreglárnoslas bien. Quizá algún día ni siquiera tengamos que fijarnos en los precios antes de pedir comida para llevar".
En cuanto lo dijo, temió haber herido su orgullo, así que se explicó rápidamente: "Lo que intento decir es que yo puedo encargarme de la estabilidad mientras tú te concentras en lograr más en tu trabajo. Las cosas mejorarán para nosotros tarde o temprano".
Una expresión extraña cruzó el rostro de Colton.
Innumerables mujeres se le habían acercado por su aspecto y su riqueza. A la mujer que tenía delante también le atraía su aspecto, pero no se mostraba insistente ni superficial al respecto.
Lo que más le sorprendió fue que ella creyera de verdad que él necesitaba su apoyo económico.
Miró a Trent, solo para descubrir que el otro hombre parecía igual de atónito.
"¿Quieres mantenerme?", preguntó Colton. La curiosidad persistía en su voz, junto con una leve diversión. "¿Por qué?".
En toda su vida ninguna mujer le había dicho algo así.
Por un momento, Alana dudó. Su mirada pasó de la ropa de Colton al auto cercano.
"No es para tanto. Solo creo que deberíamos vivir como marido y mujer, puesto que estamos casados. De todos modos, ¿dónde está el apartamento que rentaste? Ya me gradué, así que no puedo seguir quedándome en el dormitorio".
Ahora estaban legalmente casados. ¿Ponerse tímidos a la hora de vivir juntos? Ese tren ya había pasado.
Lista de capítulos
236 capítulos en total
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