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Capítulo 2

El autobús avanza lentamente, pero sin detenerse. El sonido de la lluvia contra el techo es constante, un ritmo que acompaña la calma que siento por dentro. En mi vida anterior, a esta misma hora, yo estaba en un taxi, mordiéndome las uñas hasta sangrar, llamando a cada uno de mis compañeros, suplicándoles que tomaran otro camino, que se dieran prisa. Recuerdo sus respuestas condescendientes, sus risas, sus "ya cálmate, Sofía, todo está bajo control".

Ahora, solo hay silencio. Reviso mis apuntes una última vez, no porque los necesite, sino por el placer de la normalidad, del acto de prepararme para un futuro que me he ganado a pulso. Ya he sido aceptada en la Universidad Nacional por mi promedio excepcional, un programa de admisión anticipada. Este examen era solo una formalidad, una segunda opción que ni siquiera necesitaba. Ellos no lo saben, por supuesto. Creen que mi futuro depende de este día tanto como el de ellos.

Mientras tanto, en el chat de la clase, el pánico empieza a gestarse. Las fotos de Valentina sonriendo con su diadema han sido reemplazadas por mensajes de ansiedad.

"Oigan, ¿alguien más está viendo este tráfico? No nos hemos movido en diez minutos."

"Es por la lluvia, seguro. Pero Valentina dijo que conocía un atajo, ¿no?"

Y justo en ese momento, como una aparición divina, Valentina entra en escena en el chat.

Valentina: "¡Chicos, no se preocupen! ¡Ya estoy en un coche con mi papá! ¡Vamos por ustedes! ¡Conozco un atajo perfecto por la montaña que nos sacará de este tráfico y llegaremos a tiempo!"

Un torrente de alivio inunda el chat.

"¡Valentina, eres nuestra salvadora!"

"¡Sabía que podíamos contar contigo!"

"¡Eres la mejor, Val!"

Leo sus mensajes con una sonrisa helada. El "atajo" por la montaña. El camino que lleva directamente al desastre. En mi vida anterior, ella también los "rescató", metiéndolos a todos en una camioneta grande que su padre conducía, prometiéndoles lo mismo. Y los llevó directamente al corazón del deslizamiento de tierra.

Poco después, Valentina envía una foto. Ella, sentada en el asiento del copiloto, haciendo una señal de paz. Detrás de ella, cajas de cartón.

Valentina: "¡Y les traigo bebidas energéticas para el examen! ¡Para que recuperemos el tiempo perdido!"

Los elogios se vuelven ensordecedores.

"¡Wow, Val, piensas en todo!"

"¡No como otras que solo piensan en sí mismas!"

El comentario es una clara indirecta hacia mí. Imagino sus rostros, sonriendo, sintiéndose superiores, bebiendo esas bebidas baratas como si fuera el néctar de los dioses, completamente ajenos a la trampa que se cierra sobre ellos.

Un nuevo mensaje aparece, esta vez de Rodrigo, dirigido a mí en el chat privado.

Rodrigo: "¿Ves, Sofía? Así es como se comporta una verdadera amiga. Valentina nos está ayudando a todos. Deberías aprender de ella. Todavía estás a tiempo de disculparte cuando lleguemos."

Leo el mensaje y lo borro sin responder. ¿Disculparme? Siento una risa amarga subir por mi garganta. Él no tiene ni la más remota idea de lo que está a punto de suceder. No sabe que su "reina" los está llevando a la ruina, que su lealtad ciega le costará su futuro.

Me asomo por la ventana del autobús. Ya puedo ver el campus universitario a lo lejos, grande e imponente bajo la lluvia. Siento una punzada de algo que no es ni alegría ni tristeza. Es justicia. Una justicia fría y calculada.

El chat grupal vuelve a la vida, pero el tono ha cambiado drásticamente.

"Oigan... este atajo... ¿están seguros de que es una buena idea? El camino está lleno de lodo."

"El coche de mi papá apenas puede avanzar."

"Valentina, ¿falta mucho?"

Valentina: "¡Tranquilos! ¡Confíen en mí! ¡Ya casi llegamos al otro lado!"

Su mensaje intenta ser tranquilizador, pero la fachada se está agrietando. Puedo imaginarla en el coche, mordiéndose el labio, su propia ansiedad comenzando a traicionar su sonrisa perfecta.

El autobús se detiene. Hemos llegado. "Universidad Nacional, terminal", anuncia el conductor. Me bajo con calma, abro mi paraguas y camino hacia la entrada. El aire es fresco y limpio. A mi alrededor, otros estudiantes corren para resguardarse de la lluvia, sus rostros llenos de nervios y anticipación.

Yo solo siento paz. Una paz terrible y satisfactoria.

Saco mi teléfono una última vez antes de entrar al edificio. El último mensaje en el chat es de un compañero que suena absolutamente aterrorizado.

"¡Dios mío! ¡La montaña! ¡Se está cayendo!"

Después de eso, silencio.

Esto es todo lo disponible por ahora.

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Lista de capítulos

11 capítulos en total

  1. Capítulo 1Introducción
  2. Capítulo 2Capítulo 1
  3. Capítulo 3Capítulo 2

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