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Capítulo 3 La crueldad de Shane

Pamela le pidió perdón a Emma en silencio, con los ojos aún rojos e hinchados de tanto llorar.

"La señorita Serrano regresó y fue directo a su habitación para recoger sus documentos y tarjetas bancarias. Enseguida salió y tomó un taxi. Eso es todo lo que sé, señor Montenegro. Lo juro...". No pudo soportar más la culpa y se dejó caer lentamente al suelo.

Shane permaneció en silencio, con una mirada helada que hacía que el aire se sintiera pesado.

Charles le lanzó un vistazo y la presionó: "La señorita Serrano confía en ti más que en nadie. ¿Cómo puedes no tener idea de adónde fue? ¡Todavía nos estás ocultando algo, Pamela!".

"Juro que no me dijo adónde iba. Tal vez... ¡tal vez regresó a la Mansión Serrano!".

Ella no pudo contener las lágrimas mientras le suplicaba a Charles. "Les he contado todos los detalles que sé, señor Mendoza. Mi hija y su familia no tuvieron nada que ver con esto, así que, por favor, no se metan con ellos. Haré cualquier cosa. ¡Solo déjenlos en paz!".

Las súplicas desesperadas de Pamela se volvieron demasiado difíciles de soportar para Charles. Finalmente, dio un paso hacia su jefe y habló con respetuosa cautela: "Señor Montenegro...".

La habitación quedó en silencio mientras Shane recorría cada rincón con la mirada. Apretó la mandíbula y la furia que irradiaba llenó la habitación con una tensión aplastante. Charles suspiró para sus adentros con frustración. Si Emma no se quedaba en esta casa después de salir de la cárcel, ¿a qué otro lugar podría haber ido?

La falta de respuestas sumió a Shane en un estado de ánimo aún más sombrío. Una vez que estuvo de vuelta en el auto, Charles preguntó con cautela desde el asiento del copiloto: "¿Quiere que me comunique con la familia Serrano y averigüe si está con ellos?".

La ciudad brillaba más allá de la ventana mientras el tráfico continuaba por las concurridas calles. Sin embargo, Shane no sentía más que un frío amargo y un vacío en su interior.

Emma nunca había tenido una relación estrecha con sus padres. La mayoría de las veces, se trataban con abierta hostilidad. Aun así, ella prefería la vida fría y miserable en la Mansión Serrano antes que volver con él. Para Shane, esa fue la gota que derramó el vaso. Había soportado su rebeldía durante el tiempo suficiente.

Endureció la mirada antes de dar la orden: "Congela todos los activos y propiedades registrados a su nombre. Asegúrate también de que ninguna empresa esté dispuesta a darle trabajo".

Tarde o temprano, Emma se quedaría sin opciones y volvería para rogarle que la perdonara.

Charles quedó atónito por la orden. En el espejo retrovisor, solo alcanzaba a ver el rostro sombrío de su jefe, y su expresión seguía siendo imposible de leer. Aun así, el amargo escalofrío dentro del auto dejaba una cosa clara: Shane estaba verdaderamente furioso con Emma.

Si llevaban a cabo esa orden, a la joven no le quedaría ningún lugar adonde ir. ¿No sería eso acorralarla?

Charles reunió todo su valor antes de hablar en defensa de Emma, aunque la duda aún se colaba en su voz. "Puede que la señorita Serrano solo necesite algo de tiempo a solas después de salir de la cárcel. Probablemente volverá a casa una vez que haya tenido la oportunidad de despejar la mente...".

"Suficiente, Charles", lo interrumpió Shane antes de que pudiera terminar. La advertencia en su aguda mirada dejó al asistente clavado en su sitio. "¿Quieres que te envíe a hacerle compañía?".

Charles sintió un escalofrío de inquietud y forzó una débil sonrisa. "Me encargo de eso de inmediato, señor Montenegro".

"Esto es exactamente lo que se merece", dijo Shane, en un tono cortante que no albergaba piedad.

Esa respuesta hizo que Charles retrocediera y no se atrevió a defender a Emma de nuevo.

Esta última no tenía idea de lo que había sucedido en Villa Caracola después de que ella se fuera. Mientras el taxi las llevaba en su camino, observaba a Ellie dormir plácidamente en sus brazos. La imagen la llenó de ternura.

Emma depositó un suave beso en la frente de su hija. Sonrió, aliviada.

Nada le importaba más que estar presente para ver crecer a Ellie. Si la vida le concediera un deseo más, esperaba no tener que enfrentarse a Shane nunca más.

"Apartamentos Crestview, señorita. Hemos llegado", anunció el taxista.

Emma bajó del taxi y sostuvo a Ellie cerca. Luces cálidas brillaban en el pacífico complejo a su alrededor.

Una propiedad en Crestview costaba decenas de millones, pero Emma había comprado su propio apartamento antes de ser encarcelada.

Aquí era donde ella y Ellie construirían su nueva vida juntas.

Emma apenas había llegado a la entrada cuando los llantos de su hija rompieron la tranquilidad. La bebé rara vez lloraba sin motivo, así que Emma sabía que debía estar incómoda.

Una revisión rápida confirmó que el pañal de Ellie estaba empapado. Emma sonrió para tranquilizarla y buscó en su bolso, pero ya había usado el último de repuesto.

"Shh, cariño. Mami va a conseguirte unos pañales limpios. Te sentirás mucho mejor en un minuto", susurró mientras se dirigía hacia el supermercado de lujo cerca del complejo.

"Es un placer verla de nuevo, señorita Serrano". La empleada le dio la bienvenida con una cálida sonrisa.

Emma solía vivir en Crestview antes de casarse con Shane, y venía a este supermercado a menudo. Ver que la empleada la reconocía después de todos estos años la sorprendió.

Sonrió y asintió en respuesta. Con Ellie acomodada de forma segura en un brazo, usó el otro para tomar un par de paquetes de pañales y un poco de fórmula. Después de conseguir todo lo que necesitaba, se dirigió a la caja registradora.

"Son treinta y cuatro mil".

El supermercado vendía principalmente productos importados de alta gama, por lo que los precios no molestaron a Emma. Sacó su tarjeta bancaria y se la entregó a la empleada. Esta la deslizó cortésmente, pero el pago no pasó. Con una mirada de disculpa, le devolvió la tarjeta. "Lo siento, señorita Serrano, pero parece que esta tarjeta no pasa".

Como la tarjeta no se había usado durante tanto tiempo, Emma atribuyó el problema a una banda magnética dañada. No se preocupó en absoluto mientras continuaba calmando a Ellie y probaba todas las demás tarjetas de su bolso. La terminal rechazó cada tarjeta, lo que la sorprendió.

"Me temo que todas las tarjetas que ha probado están congeladas, señorita Serrano", murmuró la empleada.

Esas palabras hicieron que Emma apretara las tarjetas con más fuerza. Palideció por completo. La conmoción la dejó paralizada.

¡Shane tenía que ser quien estaba detrás de esto!

Su crueldad iba más allá de cualquier cosa que Emma hubiera esperado. Él sabía que ella salía ese día y, sin embargo, había elegido ese momento exacto para cortarle el acceso a todas sus cuentas. ¿Por qué le haría esto? ¿Acaso dieciocho meses tras las rejas por un crimen que no cometió no habían sido castigo suficiente?

El rostro de la empleada se suavizó con preocupación. Los ojos de Emma estaban rojos de contener las lágrimas, mientras Ellie seguía llorando de incomodidad. La desgarradora imagen de la madre y la niña despertó la compasión de la empleada.

Vestida con ropa sencilla, Emma se veía desgastada y exhausta. Estaba claro que había pasado por momentos difíciles. La empleada dejó escapar un suspiro silencioso y buscó debajo del mostrador. Sacó unos cuantos paquetes de muestra de pañales y dos latas de fórmula; luego se los entregó a Emma.

"No necesita pagar por nada de esto, señorita Serrano. Son muestras gratis, así que, por favor, lléveselas".

La amabilidad de la empleada trajo nuevas lágrimas a los ojos de Emma. Su situación no dejaba lugar para el orgullo, así que aceptó los suministros.

Luchó por estabilizar su voz. "No sé cómo agradecérselo".

Para cuando se dirigió a casa, ya eran las once de la noche. El aire de finales de otoño era frío y húmedo, y una ráfaga repentina se coló entre la ropa de Emma.

Apretaba a Ellie contra sí cada vez que soplaba el viento, tratando de protegerla del frío. No podía dejar de suspirar mientras caminaba a casa.

Shane le había bloqueado todas sus cuentas. ¿Cómo se suponía que iba a cuidar de Ellie ahora? ¿Acaso podrían sobrevivir sin ingresos y sin ningún ahorro?

Esto es todo lo disponible por ahora.

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Lista de capítulos

46 capítulos en total

  1. Capítulo 1Capítulo 1 Liberada de prisión
  2. Capítulo 2Capítulo 2 Ya hemos sido extraños por mucho tiempo
  3. Capítulo 3Capítulo 3 La crueldad de Shane

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