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Capítulo 3

En el camino hacia la fiesta, yo estaba hecha un manojo de nervios. El acompañante no había enviado ninguna otra mensaje después del emoji guiñando el ojo. Y para no ser pesada, yo tampoco envié nada. Andressa, por otro lado, no paró de enviarme mensajes, queriendo saber de qué estaba hablando en el último que le había enviado. Solo le mandé otro, diciendo que ella se enteraría junto con las demás personas. - Hemos llegado, señora. Sonrío al conductor y le agradezco el viaje. Al bajar del auto, enseguida veo a Andressa en la entrada. Ella miraba para todos lados y estoy segura de que era buscando la respuesta a mi mensaje. - ¡Ya me torturaste demasiado! - dice ella, tirándome hacia un lado de la puerta. - ¿Qué mensaje fue ese? Yo aún no me había decidido si le contaría sobre mi extravagancia. Éramos muy amigas, entonces Andressa me consumiría con la verdad desnuda y cruda, de que estaba haciendo el ridículo. - Llamé a alguien. - ¿A quién? ¿A Matheus? - No. - pongo los ojos en blanco, porque ella pensó justo en esa plaga de Egipto. - ¿Olvidaste lo que dije sobre él? - Que nunca más te sentarías ahí, pero amiga, ya dijiste eso otras veces y terminaste sentándote. No aguanto y termino riendo de la forma en que ella lo dijo. Saco mi celular de la pequeña cartera que llevo y reviso los mensajes. Nada. - ¿Y entonces? - insiste Andressa. - Si no es Matheus, ¿cuál de los guapos es? - No lo conoces, ¿está bien? Y... - ¿Y qué? - Y ni yo. Muestro mi invitación al hombre de la puerta y entro al salón, siendo seguida por mi amiga confundida. - ¿Cómo que, Leticia? - Mira, yo... - ¡Ey, Leticia!? - sigo la voz y observo a Jefferson, al lado de otras personas de la oficina. - ¿Viniste acompañada de la soledad una vez más? Él le da un codazo a otro hombre, mientras me señala y se ríe de su propia broma sin gracia. Andressa parecía lista para defenderme y lo habría hecho, si otra persona no hubiera aparecido delante de nosotras. - ¡Leticia! - Cuando Mark me abraza, Andressa abre los ojos como platos y murmura algo como "uau". - Disculpa el atraso. Me quedé atrás de un accidente en la carretera. - T-todo bien. Él era aún más guapo en persona. Mi nombre saliendo de aquellos labios, entonado por ese acento italiano y al mismo tiempo carioca, hizo que mis piernas se pusieran flojas. Mark se gira hacia Jefferson y extiende su mano. - ¿Ustedes son compañeros de trabajo de Leticia, no? - ¿Y tú quién eres? - pregunta mi casi enemigo, sin estrechar la mano extendida de Mark. - Mark. Somos... - me mira de reojo y sonríe. - amigos. Por ahora. Jefferson mira a las otras personas a su lado, que no mantenían contacto visual conmigo ni con Mark. - Eh... nosotros... vamos a dar una vuelta. Chao. Él se aleja apresuradamente de nosotros, siendo seguido por el grupito que siempre se junta para burlarse de mí. Andressa todavía estaba allí, mirando a Mark sin ningún pudor. Si yo no supiera que ella ama a las mujeres, diría que estaba loca por él. - Hola. - le dice a ella, al mismo tiempo que pasa el brazo alrededor de mi cintura. - Soy Mark. - Yo soy Andressa... somos mejores amigas. - Ah. - Mark me mira, probablemente preguntándose si ella sabría todo. - Yo... - Nos conocimos en una aplicación de citas. - digo, más que rápido. - Él me invitó a salir y qué mejor lugar que este. Andressa nos mira por un largo momento, antes de sonreír y asentir con la cabeza. - Eres demasiado lista. Los voy a dejar solos. Fue bueno conocerte, Mark. - Igualmente. Mark mira alrededor y se coloca frente a mí, sonriendo. - Hola. - dice, pasándose la lengua por los labios. Quita el cabello que escondía mi hombro desnudo y desliza su mano hasta tomar la mía. - Eres más bonita de lo que imaginé. - ¿Cómo supiste que era yo? - Presto mucha atención a los detalles a mi alrededor. Estaba mirando todo, esperando ser reconocido. Hasta que escuché a ese tipo llamando tu nombre. Tuvo sentido el porqué de que necesitaras a alguien como yo en una fiesta como esta. - Es patético, lo sé. - lloro, tomando una copa de champán que me sirvieron. - Pero... Mark se acerca y pega su boca a mi oído. - Amore mio, no necesito explicaciones. Yo estoy... es decir, voy a ser pagado para que hagas lo que quieras conmigo. Y entonces deposita un beso prolongado y húmedo en mi mejilla, que fue capaz de erizar todo mi cuerpo. - Pero por ahora, ¿puedes mandar la primera parte de mi pago? - Oh, claro. - saco el celular de la cartera y le pido sus datos bancarios. - Mil quinientos reales. Qué locura. Listo, transferí. - Va a ser la locura más rica que vas a vivir. - murmura él, verificando mi transferencia. - Sí. Llegó. ¿Y entonces? ¿Qué haremos aquí? Miro alrededor, buscando a aquellos que tanto se burlan de mi cara. ¿Dónde estaban ahora que este hombre divino estaba a mi lado? Él está siendo bastante caro, así que necesito exhibirlo por ahí. - Estoy compitiendo por un cargo importante. - digo, bajito. Hasta parece que era algún secreto. - Y las personas que están "compitiendo" conmigo son mucho mejores que yo. Y son esas personas las que siempre se burlan de mi cara y de... en fin. Estoy un poco nerviosa y con miedo de que todo lo que tanto ensayé salga mal. Mark me dejó parlotear hasta cansarme, mientras me observaba sin apartar la mirada. Cuando finalmente termino, toma nuevamente mi mano y la besa, tirándome hacia él. Estábamos lo suficientemente cerca como para que cualquiera pensara que íbamos a besarnos. - Si depende de mí, ese cargo ya es tuyo.

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  1. Capítulo 1Capítulo 1
  2. Capítulo 2Capítulo 2
  3. Capítulo 3Capítulo 3

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