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Capítulo 2
El Registro Civil era un edificio gris y funcional, ajeno a los dramas que se desarrollaban en su interior. Me senté frente a una funcionaria de rostro cansado, que miraba los papeles con aire de aburrimiento.
"Señor Castillo, el acuerdo está firmado por ambas partes, pero el procedimiento estándar requiere una sesión de mediación. Su esposa debe estar presente".
Saqué mi teléfono. "La he llamado. No contesta".
Como si la hubiera invocado, una notificación de WhatsApp apareció en mi pantalla. Era de Lina.
"Máximo, te exijo que te disculpes con Patrick. Lo hiciste sentir terriblemente mal con tu comentario. Está muy afectado".
Le mostré el mensaje a la funcionaria. Su expresión cambió de aburrimiento a una leve simpatía.
"Ya veo", dijo en voz baja. "Claramente, la comunicación está rota".
Justo en ese momento, mi teléfono volvió a sonar. Era Lina. Esta vez, contesté y puse el altavoz.
"¡Máximo! ¿Dónde estás? ¡No te presentaste a trabajar! Te voy a descontar el día. Y más te vale que vengas ahora mismo, Patrick metió la pata con los planos de la restauración de la Casa de los Azulejos y tienes que arreglarlo. Es tu responsabilidad".
La voz de Patrick se escuchó de fondo, suave y lastimera. "Lina, no, es mi culpa, yo lo arreglo...".
"No, Pat, no es tu culpa. Él es el arquitecto principal, debería supervisarte mejor", lo interrumpió Lina, su tono protector y feroz.
La funcionaria me miró, con los ojos muy abiertos.
Yo sentí una calma gélida apoderarse de mí. Era la primera vez que no sentía el impulso de ceder, de arreglar, de ser el pilar silencioso.
"No", dije, mi voz firme y clara. "No voy a ir. Y no, no es mi responsabilidad".
"¿Qué dijiste?" El tono de Lina era incrédulo, indignado.
Colgué.
La funcionaria suspiró. "Deme un momento".
Se levantó y fue a hablar con un superior. Regresó a los pocos minutos.
"Considerando las circunstancias y la evidencia de que la reconciliación es inviable, y dado que su esposa se niega a cooperar, procederemos. Vuelva en tres días por su certificado de divorcio".
Asentí. "Gracias".
Salí del edificio gris y respire el aire de la Ciudad de México. Por primera vez en mucho tiempo, se sentía limpio.
Tres días después, con el certificado de divorcio en mi portafolio, conduje hacia la oficina. Hacia "Salazar-Castillo Arquitectos".
Era hora de terminar el segundo divorcio.
Lista de capítulos
8 capítulos en total
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