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Capítulo 3 No hemos terminado

Claire se había puesto pantalones de chándal y una sudadera oversized, pero aún así se sentía desnuda. Su coño seguía hinchado, mojado, latiendo con el orgasmo que él había interrumpido. Miraba la puerta, el corazón golpeándole el pecho, sabiendo exactamente quién estaba al otro lado. -Claire. -La voz de Jake se oía apagada, ronca-. ¿Puedo entrar? ¿Por favor? -Sí -respondió ella. La voz se le quebró. La puerta se abrió lentamente. Jake estaba ahí, el cabello revuelto, los ojos oscuros. Parecía destrozado. Parecía hermoso. -Lo siento -dijo de inmediato, entrando y cerrando la puerta detrás de él-. Debería haber tocado. Debería haber... joder, no debería haber mirado. Debería haberme ido enseguida. -Para. -Claire levantó la mano. Los dedos todavía le pegaban. Se los metió en el bolsillo de la sudadera, las mejillas ardiéndole-. No tienes que disculparte. La jodida soy yo aquí. No tú. La expresión de Jake cambió. Cruzó la habitación en tres zancadas. -No estás jodida -dijo en voz baja. Su mano se levantó y le limpió una lágrima que ella no sabía que había derramado de la mejilla. El pulgar era áspero-. Claire, mírame. Ella no podía. Miró su pecho en cambio, observando cómo subía y bajaba, cómo se le entrecortaba la respiración cuando ella se inclinaba un poco más cerca sin querer. -Oye. -Sus dedos le atraparon la barbilla, suaves pero firmes, inclinándole la cara hacia arriba. Sus ojos la buscaron-. No estás rota. Solo estás hambrienta. La palabra la golpeó como un golpe físico. Sí. Llevaba años hambrienta, sobreviviendo a migajas, a "buena chica" y "todavía no" y "ten paciencia". -Vi las lágrimas -dijo Jake suavemente, el pulgar trazándole la mandíbula-. Cuando entré. Estabas llorando. La respiración de Claire se entrecortó. -Siempre lloro. Cuando... -No pudo terminar. Cuando me hago correr con tus videos. -Richard -soltó de golpe, la confesión saliendo libre antes de que pudiera detenerla-. Mi jefe. Dijo que no puedo tener el ascenso a menos que me lo folle. Me ha estado tocando. Durante meses. Y lo dejé porque no sabía cómo decir que no, porque estoy tan jodidamente cansada de ser pequeña, y llegué a casa esta noche y solo quería sentir... -La voz se le quebró-. Quería sentir que tenía una elección. Que mi cuerpo era mío. Y entonces encontré tus videos, y tú... y solo quería... Estaba sollozando ahora, feo y desordenado, años de represión abriéndose. Las manos de Jake se movieron a su cara, enmarcándole las mejillas, los pulgares limpiando lágrimas que no dejaban de caer. -Shh -susurró-. Te tengo. Te tengo, Claire. Sus ojos bajaron a su boca, luego más abajo, a donde la sudadera se le había resbalado de un hombro, dejando al descubierto la tira del top. -¿Quieres saber? -preguntó, la voz bajando una octava-. ¿Cómo se siente? En vez de solo mirar. Claire dejó de respirar. -Porque podría mostrártelo -continuó, el pulgar trazándole ahora el labio inferior, tirando de él un poco hacia abajo-. Podría enseñarte para qué es realmente tu cuerpo. Claire asintió. No confiaba en su voz. Las manos de Jake se movieron a su cintura, acostándola. Se paró sobre ella, mirándola como si fuera algo precioso y asqueroso a la vez. -Dime que pare -dijo-, y paro. En cualquier momento. No importa qué. ¿Entiendes? La desnudó lentamente. Primero la sudadera, tirando de ella por encima de la cabeza. Dejando al descubierto sus pechos. Pequeños, sensibles, los pezones duros y doloridos. Gimió al verlos. -Joder -respiró-. Mírate. Los pantalones de chándal vinieron después, arrastrados por sus piernas junto con la ropa interior, dejándola completamente desnuda mientras él seguía vestido. Claire debería haberse sentido expuesta, vulnerable, pero la forma en que Jake la miraba, como si fuera un banquete que le habían negado, la hacía sentir poderosa. Se subió a la cama, acomodándose entre sus muslos, el aliento caliente contra su estómago. -Voy a saborearte ahora -dijo. Su boca descendió. La primera lamida fue ancha, plana, asquerosa. La espalda de Claire se arqueó sobre la cama, un sonido rasgándole la garganta que nunca había hecho antes. La comió como si también estuviera hambriento, como si hubiera estado pensando en esto durante semanas, la lengua rodeándole el clítoris, las manos abriéndola, sus gemidos vibrando contra su carne más sensible. -Jake... -jadeó ella, los dedos encontrando su cabello, tirando fuerte. La llevó al borde con la lengua, luego se detuvo, y lo hizo otra vez, y otra vez, hasta que ella estaba sollozando, suplicando, los muslos temblando alrededor de su cabeza. -Por favor, por favor, necesito... -Sé lo que necesitas -gruñó, y entonces deslizó dos dedos dentro de ella, curvándolos, presionando ese punto mientras su lengua le golpeaba el clítoris y Claire se deshizo. Gritó. No pudo evitarlo. El orgasmo la atravesó como una ola, como una bola de demolición. Su coño se apretó alrededor de sus dedos, la visión se le puso blanca, y todavía se estaba corriendo, todavía temblando, cuando Jake se levantó sobre ella, limpiándose la boca con el dorso de la mano, los ojos negros de deseo. -Otra vez -dijo-. Pero esta vez conmigo dentro de ti. Se desnudó rápido y Claire tuvo su primera mirada real de él. Abdominales definidos, un rastro de vello oscuro bajando hasta su polla, que estaba gruesa, dura y ya goteando, tensándose hacia ella como si supiera exactamente dónde pertenecía. -Dímelo -exigió, acomodándose entre sus piernas, la cabeza de él presionando contra su entrada, caliente y pesada. -Sí -respiró ella-. Por favor. Jake, por favor... Se deslizó dentro. Tan lento que sintió cada centímetro, cada vena, cada pulso de él estirándola, llenándola. Era más grande que sus juguetes, más grueso. Ambos gimieron cuando tocó fondo, las caderas al ras de las de ella, la frente cayendo a descansar contra su hombro. -Joder -dijo él entre dientes-. Estás tan apretada. Tan mojada. Te sientes... -Se retiró un poco, embistió fuerte, haciéndola gritar-. Te sientes como el cielo. Empezó a moverse. Lento al principio, enseñándole cómo rodar las caderas para tomarlo más profundo. Luego más rápido, más duro, la cama golpeando la pared. -Tócate -ordenó Jake, cambiando el ángulo para golpear ese punto dentro de ella con cada embestida-. Quiero sentirte correrte en mi polla. La mano de Claire bajó, encontrando su clítoris, rodeándolo de la forma que había aprendido de sus videos. La doble sensación era demasiado. Estaba subiendo otra vez. -Eso es -gimió Jake, las embestidas volviéndose erráticas, perdiendo el ritmo. Claire se corrió con el nombre de él rasgándole la garganta, el coño apretándolo con tanta fuerza que él maldijo, su propio orgasmo siguiéndolo de inmediato, caliente y profundo dentro de ella, marcándola, reclamándola. Se desplomaron juntos, enredados, sudorosos y temblando. Jake los giró de lado sin salir, manteniéndolos conectados, la mano acariciándole el cabello, la espalda, el muslo, como si no pudiera dejar de tocarla. -¿Estás bien? -susurró contra su sien. Claire se rió, el sonido húmedo y roto. -No creo haber estado bien en mi vida hasta ahora mismo. Él sonrió, esa sonrisa torcida que había visto en cámara, pero más suave ahora, privada. Solo para ella. -Bien. Porque no hemos terminado.

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Lista de capítulos

10 capítulos en total

  1. Capítulo 1Capítulo 1 Dulces sueños, hermanastra
  2. Capítulo 2Capítulo 2 Lo vio todo
  3. Capítulo 3Capítulo 3 No hemos terminado

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