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Capítulo 2 2
Al día siguiente la vi sentada en unas mesitas en el estacionamiento del colegio, estaba sola haciendo una lámina, llegue y le dije: —¿Precisas de mi apoyo? —No, no necesito tu ayuda gracias de todas formas —¿Por qué tienes que ser tan difícil? —Solo te dije que no necesito tu ayuda, deberías preocuparte mejor por realizar tus actividades del colegio. —Yo hago mis tareas, te vi aquí sentada haciendo la cartulina y quería ver si podía ayudar, eso es todo, no tienes que ponerte así conmigo. —No me estoy poniendo a la defensiva, quiero terminar mi tarea sin ningún tipo de distracción. En eso llega una amiga de ella “Camila” y dice. —Eva apúrate que en 15 minutos tenemos que exponer y necesitamos la lámina, voy a estar en el salón esperándote. Ese era mi momento, todavía me faltaba remarcar las letras y terminar de colorear unos dibujos, así que le dije. —Creo que sí necesitas ayuda porque en 15 minutos no vas a lograr hacer la lámina tu sola, ¿o si? Se me quedó viendo con una cara de “te odio” y luego dijo. —Está bien, pero eso no quiere decir nada. —Yo te voy a ayudar a terminar la lámina. —¿Odiosa? —Si. —No soy una odiosa y ya cállate y agarra un color para que empieces a colorear En 10 minutos acabamos la tarea y ella se fue al salón a exponer, la ayudé a dibujar, pero por algo se empieza, después de eso me fui a mi casa porque ya eran las tres de la tarde y mi madre seguro me estaba esperando. Cuando llegue a mi casa mi mamá me preguntó —Samuel, si tú sales del colegio a las 11:30 ¿Por qué llegas a aquí a la casa a las 3 de la tarde? Quiero saber que haces tu en todo ese rato —Está bien, te voy a decir la verdad, estoy interesado de una niña que estudia en la tarde y bueno por esa razón me quedo hasta las dos o tres de la tarde. —¿Estás enamorado? —Si mamá. —¿Y esa niña te corresponde? —Yo sé que ella siente algo por mí, pero ya le dijeron en el colegio que tengo fama de mujeriego y que lo más probable es que sea solo un capricho para mí. —Si estás tan enamorado, demuéstrale que no eres como dicen y que puedes llegar a ser el muchacho que ella se merece. Las palabras de mi madre eran todo lo que necesitaba, fueron mi motivación. —Voy a luchar por Eva mamá, te lo prometo. —A ver y dime más o menos, ¿cómo es? —En un poco más bajita que yo, tiene el cabello castaño oscuro y largo. Es blanca, los ojos marrones, en el sol se le ven color miel, pequeñas pecas, su sonrisa mamá es perfecta, debería ser modelo de Colgate, sus manos son tan delicadas, muy buen cuerpo y su manera de ser y de actuar es tan única. —La detallaste a la perfección y te brillan los ojos. —¿Si? —Lucha por ella y no hagas que pierda el interés que tiene hacia ti.
Toda mi vida supe que los consejos de las madres son los mejores, pero lo que me dijo mi mamá ese día me llegó al corazón. Ya me había dado permiso de quedarme una o dos horas después de que yo saliera de clases. Eso quería decir que ya no tenía ningún obstáculo para intentar conquistarla. Ese día era viernes, así que al día siguiente no iba a verla porque no había clases hasta el lunes. Estuve todo el fin de semana pensando en que iba a hacer para que dejara de ser tan seca y fría conmigo. Entre a Facebook como de costumbre y vi una publicación que ella compartió eran galletas de café y decía “tengo una adicción” y creí que podría comprarle para que viera que si me fijo ella en general. Por fin llegó el tan esperado lunes y la vi, me di cuenta de que por alguna razón que yo no sabía había bajado la guardia conmigo. Le dije que si no tenía problema con acompañarme a la cantina del colegio y accedió a ir. Cuando llegamos, se puso a hablar con una niña y yo le compré las galletas de café que eran su adicción, según la publicación de Facebook, las escondí y le dije. —Ya listo, vamos. —¿Qué hiciste? Me puse de frente a ella y le di las galletas de café, al principio me dio risa porque se estaba roja como un tomate y luego dijo. —No acepto nada de nadie, así que no puedo aceptarlas —Si son tus favoritas ¿Te da pena? —Si, si me da pena y no las voy a aceptar —Ja, ja, ja. Agarre su mano, la abrí y puse las galletas y me aleje para que no me las devolviera y después de 1 minuto dijo. —Gracias, la verdad me encantan. —Yo sé, por eso las compré. —No me digas así y ¿Cómo sabías que me fascinan? —Me estoy empezando a fijar en las cosas que te gustan. —Eso fue lindo de tu parte. Misión cumplida, bajo la guardia, el interés por mí volvía y eso significaba “oportunidad”. Ese día estuvimos juntos un buen rato, diría que como una hora y media, hablamos sobre las cosas que nos gustaban y las que no, lo que nos hacía sentir bien y lo que no. Cada minuto más enamorado de Eva, luego de pasar tiempo con ella me fui feliz, al otro día la iba a volver a ver. Cuando llegue a mi casa, me cambié de ropa, comí y fui a la cancha que quedaba cerca, estuve una o dos horas jugando básquetbol con unos amigos y luego me fui, me bañé otra vez y cene. Antes de irme a dormir quería mandarle un mensaje de buenas noches, así que lo hice y solo me dejó en visto, era obvio que algo pasaba y ya estaba empezando a preocuparme, pero me fui a dormir tranquilo porque al día siguiente la vería e íbamos a hablar.
Lista de capítulos
45 capítulos en total
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