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Capítulo 2 Cásate conmigo
Joslyn entró al edificio de apartamentos y dijo con frialdad: "Si insisten en seguirme, llamaré a la policía".
La puerta de la escalera se cerró de golpe detrás de ella, pero los gritos agudos de Beverly todavía se escuchaban desde el otro lado: "¡Joslyn, perra desagradecida! ¡Tarde o temprano, el karma te llegará!".
La chica cerró lentamente los ojos y respiró hondo.
'No', pensó. Si alguien iba a recibir su merecido, debían ser ellos.
Al llegar a su apartamento, se quitó los tacones, se dejó caer con pesadez en el sofá y dejó escapar un suspiro cargado de agotamiento.
Ya no podía seguir viviendo allí. Si se quedaba, esos dos seguirían apareciendo para causarle problemas sin fin. Sentía una intensa punzada detrás de los ojos, completamente abrumada por la frustración y el cansancio.
En ese momento, su teléfono sonó de nuevo. Vio un número local desconocido en la pantalla.
"¿Aló?".
"Hola, señorita Clark. Soy Connor Newman. Si tiene tiempo, quisiera verla".
Connor Newman era el verdadero líder de su familia, una figura legendaria en el mundo empresarial de la ciudad Dafson y el padre adoptivo de Brandon.
¿Por qué querría verla alguien como él?
Connor apenas era diez años mayor que Brandon. Aunque era adoptado, Brandon llevaba la sangre Newman. Joslyn nunca había entendido los detalles de esa relación.
Recordaba que Brandon siempre describía a Connor como un hombre frío, despiadado y sin emociones; alguien tan distante que la gente temía acercársele. Un hombre que jamás se saltaba las reglas y nunca mostraba piedad en los negocios.
No podía permitirse ofender a alguien como él. De hecho, ni siquiera se sentía con derecho a negarse.
Se reunieron en un club privado. Connor estaba sentado junto a la ventana, vistiendo un traje gris oscuro, impecable y abotonado hasta el cuello.
Parecía más joven que en las revistas, pero resultaba aún más intimidante en persona. Tenía rasgos afilados y definidos, una mandíbula firme y llevaba unas gafas sin montura sobre el puente de la nariz.
"Señorita Clark, por favor, siéntese", indicó él.
Joslyn se sentó frente a él. Tras calmarse un poco, preguntó finalmente: "¿Para qué quería verme, señor Newman?".
"¿Terminó con Brandon?".
Joslyn enarcó una ceja. Ya se imaginaba por qué Connor quería reunirse con ella. Como la mayoría de los padres ricos, probablemente estaba ahí para resolver el lío de su hijo adoptivo y asegurarse de que ella no volviera a buscarlo.
"Sí. Si le preocupa que siga molestando a Brandon, no tiene de qué preocuparse. Ya aclaramos todo entre nosotros y no volveremos a tener contacto".
Connor la observó en silencio, con una mirada oscura e insondable.
"Señorita Clark, no estoy aquí por él. Tengo una propuesta para usted. Cásese conmigo", dijo finalmente.
Por un momento, Joslyn creyó haber oído mal. "Señor Newman, eso no es gracioso", respondió, incrédula.
Con calma, Connor sacó un documento y lo deslizó sobre la mesa. "Hablo en serio. Este es un borrador del acuerdo matrimonial. Puede revisarlo".
Los pensamientos de Joslyn se dispararon de inmediato.
Connor Newman era la verdadera cabeza del Grupo Newman, un multimillonario de treinta y cinco años, soltero y el hombre inalcanzable con el que medio Dafson soñaba.
¿Y ahora este hombre le pedía matrimonio? ¿A la mujer que su hijo adoptivo acababa de abandonar?
"¿Por qué?", preguntó en un susurro.
Connor se recostó un poco en su silla. "Necesito una esposa. Mi madre me presiona constantemente, y usted es una elección adecuada. Es inteligente, atractiva, con una buena educación y su historial profesional es excelente. Y lo que es más importante, me atrae. Admiro su pragmatismo y su ambición; usted sabe muy bien cómo utilizar los recursos a su alrededor para su propio beneficio. El hecho de haber salido de una ruptura con veinticinco millones de dólares entregados voluntariamente demuestra de sobra que está calificada para ser mi esposa".
A Joslyn le latía el corazón con fuerza.
Connor estaba al tanto de todo. Sabía que su relación con Brandon nunca se había basado solo en el amor. Conocía su ambición y su frialdad para calcular. Incluso sabía sobre el dinero que le había exigido.
Connor prosiguió con el mismo tono tranquilo: "Cásese conmigo y tendrá todo lo que quiera: dinero, recursos, estatus... Incluso la oportunidad de vengarse de Brandon. A cambio, yo tendré a la esposa adecuada y mi madre por fin dejará de insistir con mi matrimonio".
"¿Este matrimonio tiene fecha de caducidad?", preguntó Joslyn.
"No", respondió Connor sin dudar. "La familia Newman nunca ha sido la que inicia un divorcio. A menos que usted insista en terminarlo, esto no pasará".
"¿Y si no nos llevamos bien?".
Connor la miró directamente a los ojos. "Entonces aprenderemos a adaptarnos el uno al otro. Mientras cumpla con su papel como la señora Newman y no cruce mis límites, tendrá todo el respeto y el apoyo que se merece. En cuanto a los sentimientos, esos pueden surgir con el tiempo".
Joslyn permaneció en silencio un momento antes de preguntar con cuidado: "¿Qué implica exactamente ser su esposa?".
"En público, actuará conmigo como tal. Asistirá a eventos sociales conmigo y se encargará de las interacciones con los parientes de la familia Newman".
Connor hizo una breve pausa antes de continuar: "Y habrá una vida matrimonial normal entre nosotros. Soy un hombre sano con necesidades físicas normales. Antes del matrimonio puedo controlarme o resolverlas en privado, pero después de casados no veo ninguna razón para seguir haciéndolo. No me interesa un matrimonio platónico".
"Pero usted tiene treinta y cinco años y yo veinticinco. Es una diferencia de diez años entre nosotros". Joslyn intentaba recordarle que una diferencia así podía hacer que dos personas fueran incompatibles.
Connor alzó una ceja ligeramente. "¿Así que le preocupa que sea demasiado viejo para satisfacerla?".
Joslyn se quedó muda al instante. ¿Cómo lograba convertir una conversación normal en algo tan embarazoso?
Connor notó el leve rubor que aparecía en las mejillas de la joven, y sus ojos brillaron con un matiz más oscuro.
"Mi trabajo me mantiene ocupado y viajo con frecuencia por negocios, así que no estaré mucho en casa. Tendrá total libertad para gestionar su tiempo como desee. Además, transferiré diez millones de dólares a su cuenta cada mes, y todos los recursos del Grupo Newman estarán a su disposición. Puede seguir trabajando como arquitecta o abrir su propio estudio de arquitectura. Eso depende enteramente de usted".
¿Cómo no sentirse tentada? Cualquier persona normal se habría sentido seducida por unas condiciones así, aunque toda la situación sonara absurdamente parecida a una estafa muy bien elaborada.
"Necesito tiempo para pensarlo", respondió ella.
Connor se puso de pie. "Está bien. Mi vuelo sale mañana por la noche y estaré fuera una semana. Espero tener su respuesta cuando vuelva".
Se dirigió a la puerta, pero se detuvo justo antes de salir y se volvió para mirarla de nuevo.
"Joslyn, cualquier cosa que Brandon haya podido darle, yo puedo dársela diez veces más. Y lo que él nunca pudo darle, también puedo ofrecérselo. Espero que lo piense en serio".
Cuando él se marchó, Joslyn abrió el documento que había sobre la mesa y lo revisó página por página.
Los términos eran sencillos y las condiciones, increíblemente generosas: diez millones de dólares mensuales, acceso total a los recursos del Grupo Newman y apoyo para independizarse profesionalmente.
Todo lo que tenía que hacer era cumplir con sus responsabilidades como la señora Newman.
Joslyn cerró lentamente el expediente y miró por la ventana.
Ya era tarde en la noche. Las luces de neón brillaban sobre el río como un espejismo deslumbrante, capaz de atrapar a cualquiera en su resplandor.
Si firmaba ese acuerdo, cortaría por completo los lazos con su pasado. Obtendría libertad financiera, cruzaría la línea invisible de las clases sociales y, por fin, alcanzaría la cima en Dafson.
Pero el precio era casarse con un hombre diez años mayor, al que apenas conocía y que además era el padre adoptivo de su exnovio.
Nunca sería una relación equitativa. La diferencia de estatus, poder y experiencia de vida era abismal.
¿Realmente valía la pena?
Joslyn recordó a sus padres abajo, con los rostros llenos de codicia y desesperación.
Recordó a Brandon sentado frente a ella en el restaurante, hablándole como si le diera limosna a un ser inferior.
Recordó los últimos seis años, caminando con cuidado cada día, esforzándose al máximo por encajar en la familia Newman.
Recordó todas esas noches trabajando horas extras hasta quedarse dormida en el escritorio, solo para darse cuenta de que no podía cruzar el abismo social por mucho que luchara.
Estaba agotada. Cansada de depender de la aprobación ajena, de analizar cada gesto de los demás y de ser juzgada y desechada en cuanto dejaba de cumplir con sus expectativas.
Joslyn tomó el bolígrafo lentamente. La punta se detuvo sobre el papel mientras dudaba por última vez.
¿De verdad iba a firmarlo?
Lista de capítulos
163 capítulos en total
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