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Capítulo 2

Al día siguiente, un sol brillante iluminaba Sevilla, como si se burlara de la oscuridad que sentía por dentro. Recordé que Javier se había dejado en mi taller un capote de paseo muy especial, uno que le había bordado a mano para su próxima corrida importante.

Una parte estúpida de mí pensó que debía llevárselo. Quizás era una excusa para verlo, para entender algo.

Conduje hasta el cortijo de Sofía. La cancela estaba abierta.

Los encontré en el porche.

Javier estaba sentado en una mecedora, sin camisa, y Sofía, de pie detrás de él, le masajeaba los hombros con una familiaridad que me revolvió el estómago. Reían por algo. Parecían un matrimonio de años.

Me acerqué, con el capote en mis manos.

"Te dejaste esto", dije, con la voz plana.

Javier me miró, casi molesto por la interrupción.

"Ah, gracias. Déjalo ahí".

Luego, como si nada, cogió su traje de luces de una silla cercana. Tenía un pequeño desgarro en la taleguilla.

"Elena, ya que estás aquí, arréglame esto. Mi mujer es mucho más hábil que tú, Sofía, para estas cosas".

La palabra "mujer" resonó en el aire. Sofía sonrió, una sonrisa de triunfo.

Sentí una oleada de rabia.

"No", dije, firme. "No soy tu costurera".

Me di la vuelta para marcharme.

Javier se levantó de un salto y me agarró del brazo.

"¿Qué te pasa? ¿No puedes tener un poco de grandeza? Sofía lo está pasando mal, y tú te pones así de mezquina".

Me solté de su agarre con un tirón.

"¿Grandeza?", repetí, incrédula. "Tú me hablas de grandeza".

"Claro", espetó él. "Tú eres una heredera, lo has tenido todo fácil. Sofía viene de la nada, ha luchado por todo. Ella sí que tiene valor".

Fue la gota que colmó el vaso. Todo el dolor y la humillación de las últimas horas explotaron.

"Se acabó, Javier", le grité. "Se acabó para siempre. Quédate con tu grandeza y con ella".

Me subí al coche y arranqué, dejando una nube de polvo tras de mí.

A mitad de camino, sonó mi teléfono. Era la madre de Javier.

"Elena", dijo su voz chillona, sin siquiera un saludo. "¿Qué le has hecho a mi hijo? Me ha llamado hecho una furia".

"Señora, su hijo me ha engañado y va a tener un hijo con otra mujer".

"¡Bah! Tonterías de hombres. Lo importante es que tú sepas perdonar. Pero claro, ¿qué vas a saber tú? Eres solo una costurera. Mi hijo tiene una carrera, tiene mundo, no como tú, siempre entre telas".

"Él necesita una mujer que lo entienda, no una niña rica que solo sabe coser".

No pude más.

"Pues que se quede con la novillera", le dije. "Y usted no vuelva a llamarme en su vida".

Colgué el teléfono y bloqueé su número. La rabia me dio una extraña claridad. Había terminado. De verdad.

Esto es todo lo disponible por ahora.

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Lista de capítulos

11 capítulos en total

  1. Capítulo 1Introducción
  2. Capítulo 2Capítulo 1
  3. Capítulo 3Capítulo 2

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