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Capítulo 3 Candidato como esposo

En solo unas pocas horas, Sheila ya había conversado con la increíble cantidad de cincuenta hombres.

Ya fuera por fastidiar a su familia o por escapar de las garras de Timothy, ella tenía prisa por encontrar marido.

Después de descartar a aquellos que solamente estaban interesados en relaciones casuales o ayuda financiera, la joven organizó algunas citas con algunos candidatos prometedores.

Sin embargo, para su sorpresa, al día siguiente, nadie llegó a la cafetería donde quedó en verse con ellos. Resultaba que todos y cada uno de los hombres la habían dejado plantada.

Frustrada e impotente, Sheila decidió probar suerte en otra aplicación de citas.

"¡Qué casualidad!", una voz masculina y aterciopelada irrumpió en sus pensamientos mientras ella registraba su nueva cuenta.

Entonces levantó la vista y se encontró con un hermoso rostro familiar; el gigoló que Rita contrató la otra noche, Shane. Sin saber qué decirle, sus mejillas se sonrojaron de un profundo color carmesí.

"¿Qué haces tan sola? ¿Puedo acompañarte?", preguntó Shane.

"Preferiría que no lo hicieras", replicó Sheila.

Aparentemente imperturbable por su rechazo, el hombre tomó asiento frente a ella y comentó: "Escuché que estás buscando marido. ¿Es eso cierto?".

Mirándolo con recelo, la joven pronunció: "¿Cómo lo descubriste?".

Pero en lugar de responder, Shane planteó su propia pregunta: "Ya que estuvimos una noche juntos, ¿por qué no me consideras como un candidato de esposo?".

Mientras miraba fijamente su boca, Sheila se puso a pensar en todos los hombres que la habían dejado plantada.

Entonces entrecerró los ojos y la sospecha inundó su mirada: "¿Rita fue quién te envió?".

Como si no supiera de lo que hablaba, Shane arqueó una ceja con desconcierto: "¿Rita? ¿Quién es ella?".

"¡No finjas conmigo! ¡Sé que Rita te contrató para aprovecharte de mí esa noche! ¿Cuánto te paga ahora por casarte conmigo, eh?".

Después de todo, era bien sabido que las personas como él harían lo que fuera por dinero.

Al notar su tono teñido de repulsión, Shane apretó la mandíbula: "Espera, ¿qué crees que soy?".

"En cualquier caso, no eres alguien a quien llamaría bueno", replicó Sheila, sacando un billete de su bolso y arrojándolo sobre la mesa, "Supongo que esto cubre tu cuota. Ve y dile a Rita que ciertamente caí en sus artimañas una vez, pero eso no volverá a pasar".

Con eso, ella se levantó para irse, pues no estaba dispuesta a seguir perdiendo su tiempo con Shane.

Sin embargo, cuando la joven intentó pasar a su lado, él la agarró por la muñeca y la jaló hacia atrás, haciendo que ella perdiera el equilibrio.

No fue hasta que volvió a sus sentidos que Sheila se dio cuenta de que había aterrizado en sus brazos y ahora se encontraba sentada en su regazo.

Sintiendo que le sujetaba la cintura, ella trató de liberarse y exclamó: "¡Suéltame, pervertido! ¡Quítame tus sucias manos de encima!".

Entretanto, Shane inhaló su exquisito aroma y su cuerpo se llenó de deseo.

En el pasado, las mujeres jamás le habían interesado mucho. Sin embargo, esa noche, su olor había encendido algo en él, y a pesar de su sentido común, había elegido abrazarla en lugar de alejarla.

"Deberías sentirte afortunada de que haya sido conmigo con quien te encontraste esa noche", murmuró.

Confundida, Sheila frunció el ceño: "¿De qué estás hablando?".

"Justo después de que te drogaron, hubo otro hombre acechando en las sombras con una cámara. Si no te hubieras acercado a mí, decenas de imágenes comprometedoras tuyas ya habrían aparecido en todos los medios".

Al escuchar esta revelación, Sheila sintió como si alguien le hubiera dado un golpe en el estómago: "¿Hablas en serio?".

En respuesta, Shane arrojó su celular en la mesa para que ella lo viera: "¿No me crees? Entonces echa un vistazo por ti misma".

Refutando, Sheila tomó el teléfono y lo abrió de mala gana, encontrando un vídeo de vigilancia del pasillo del hotel.

En las imágenes, se podía ver claramente a un hombre de mediana edad escondiéndose entre las sombras y sosteniendo una cámara, quien la miraba como si fuera una presa lista para ser capturada.

En ese momento, Shane salió del ascensor y la joven se encontró con sus brazos. Fue hasta entonces que el hombre de la cámara los vio entrar a una habitación y se fue.

Aunque no dijo nada, Sheila sintió que un escalofrío recorría su espalda.

Resultaba que Rita no solo la había drogado, sino que también había hecho arreglos para que un horrible tipo la violara.

Si la hubiera grabado... ¡ni siquiera quería imaginar lo que habría sucedido!

"Y si Rita no te contrató, ¿cómo terminaste en ese hotel? ¡Si no mal recuerdo, Timothy reservó todo el lugar y todos necesitaban una invitación para entrar!".

Shane se humedeció los labios pero no dijo nada. Su apartamento estaba en lo alto del hotel y normalmente era allí donde se quedaba. Era cierto que Timothy había reservado todo el establecimiento, pero eso no incluía su habitación. Él había ido allí a descansar esa noche, y tan pronto como salió del elevador, la joven saltó a su pecho.

Sin quitarle los ojos de encima, Sheila preguntó: "¿Estabas allí para encontrarte con una mujer rica?".

Ante esto, Shane no pudo evitar soltar una carcajada: "¡Vaya que tienes mucha imaginación!".

Aun preguntándose si lo estaba confirmando o no, la joven lo miró de nuevo y dijo con los dientes apretados: "Bueno, seas lo que seas, necesito que vengas conmigo".

"¿Qué? ¿A dónde?".

"Dijiste que querías casarte conmigo, ¿no? Vamos al Registro Civil, y será mejor que nos demos prisa, o cerrarán pronto".

Esto es todo lo disponible por ahora.

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586 capítulos en total

  1. Capítulo 1Capítulo 1 Qué pasó anoche
  2. Capítulo 2Capítulo 2 Un anuncio personal
  3. Capítulo 3Capítulo 3 Candidato como esposo

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