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Capítulo 2 Iniciando
- ¡Lola, buenos días! Lamento la tardanza, pero hoy papá tenía terapia y quería estar presente -dijo Angeline, entrando apresurada a la oficina.
- No te preocupes. Joaquín ya está con el nuevo cliente en la sala de juntas. Por cierto... es increíblemente atractivo -comentó Lola con una sonrisa pícara.
- Lola, para ti todos son atractivos. Iré a la sala, el pobre Joaquín debe estar esperándome.
Angeline se soltó el cabello, permitiendo que sus ondas negras cayeran sobre sus hombros, y se dirigió a la reunión. Mientras tanto, en la sala de juntas, Greeg escuchaba a Joaquín con una cortesía distante.
- La constructora tiene una trayectoria impecable -explicaba Joaquín-. Solo díganos qué desea y nosotros lo haremos realidad.
En ese momento, la puerta se abrió y Angeline entró.
- Buenos días, lamento la demora.
Greeg se levantó lentamente. Al verla, sus ojos verde esmeralda se clavaron en ella con una intensidad que lo dejó sin aliento por un segundo. Angeline era mucho más bella de lo que las fotografías del detective sugerían; sus ojos café claro transmitían una luz que él no esperaba encontrar.
- Buenos días -respondió él, recobrando la compostura de inmediato.
Angeline, por su parte, se sintió intimidada por aquel hombre de porte imponente y elegancia británica. Había algo en su mirada, un magnetismo oscuro que la inquietó de una manera nueva.
- Angeline, él es el señor Greeg Hathaway -presentó Joaquín.
- Mucho gusto, señor Hathaway -dijo ella, extendiendo su mano.
Al estrecharla, una corriente eléctrica recorrió el brazo de Angeline, haciendo que su corazón se acelerara. Fue un contacto breve, pero cargado de una tensión que ambos sintieron.
- El gusto es mío -respondió Greeg con voz profunda.
- El señor Hathaway ha elegido nuestra firma para la construcción de su primer hotel aquí en Los Ángeles -añadió Joaquín.
- Es una excelente decisión -aseguró Angeline, recuperando su tono profesional-. Le garantizo que no se arrepentirá; somos una de las constructoras más prestigiosas del país.
- Lo sé. Por eso decidí venir personalmente. No tiene idea de lo importante que es este proyecto para mí -contestó Greeg con una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
Esa noche, en la soledad de su suite en el hotel, Greeg se sirvió una copa de whisky y brindó frente a la ventana que miraba a la ciudad.
"Angeline Bathekey... así que eres la luz de sus ojos", pensó con amargura. "Para Amadeo, verte sufrir será una agonía peor que su parálisis. Lo siento, Angeline, pero eres el arma perfecta para mi venganza".
Al día siguiente, Greeg regresó a la constructora.
- Buenos días, necesito hablar con la arquitecta Bathekey -le dijo a Lola.
- Ella aún no ha llegado, señor Hathaway, pero puede esperarla en su oficina si gusta. ¿Desea un café? ¿O prefiere té? Sé que a los ingleses les encanta -dijo Lola, casi suspirando.
- Un té estará bien, gracias -respondió él con una galantería ensayada.
Minutos después, Angeline entró y se sorprendió al verlo allí.
- ¿Señor Hathaway? No lo esperaba. Lamento haberlo hecho esperar.
- No se preocupe, no ha sido molestia -dijo él, poniéndose en pie.
Sus miradas volvieron a cruzarse, sosteniéndose más tiempo de lo necesario. Angeline, tratando de romper el hechizo, lo invitó a pasar.
- Estuve revisando el anteproyecto anoche -comenzó ella una vez sentados-. Sé que su cadena de hoteles tiene una estructura estándar, pero me gustaría darle un toque distintivo por ser el primero en Estados Unidos. ¿Qué le parece?
- Me gusta cómo suena -respondió Greeg, bajando el tono de voz a uno más seductor-. ¿Por qué no perfeccionamos la idea durante el almuerzo?
- ¿Almorzando? -preguntó ella, sorprendida por la invitación personal.
- Prefiero los ambientes informales para la creatividad. Estoy seguro de que, en un lugar más agradable, a una mujer tan brillante como usted se le ocurrirán ideas aún más maravillosas.
Angeline se sonrojó, y Greeg supo en ese instante que ya tenía el control.
El almuerzo fue solo el inicio. Durante una semana, Greeg la llenó de atenciones, flores y cenas en los lugares más exclusivos. Se mostraba como el hombre perfecto: culto, atento y misterioso.
Una noche, mientras Angeline se preparaba para otra cita, su madre, Anna, entró en la habitación.
- ¿Todavía escogiendo vestido? Ese hombre te tiene muy entusiasmada, hija.
- Greeg es diferente, mamá. Es atractivo, interesante... tiene un magnetismo que nunca había sentido en nadie más -confesó Angeline frente al espejo.
- ¿Y cuándo lo conoceremos? Si es tan especial, deberías presentarlo.
- Aún es pronto. Salimos por el proyecto del hotel, aunque... -Angeline suspiró-, te confieso que me estoy enamorando. Tiene algo de misterio que me atrapa.
Mientras tanto, en Inglaterra, el teléfono de Greeg sonaba con insistencia. Era su hermano menor, Kevin.
- ¿Greeg? ¿Cuándo piensas volver? No puedo manejar todos los hoteles solo, es demasiado trabajo.
- No te preocupes, regresaré pronto -respondió Greeg, observando su reflejo en el espejo con frialdad-. Pero no volveré solo.
- ¿De qué hablas? Mamá está preocupada por este viaje repentino.
- Muy pronto lo sabrás, Kevin. Pero esto queda entre nosotros; mamá no debe enterarse de nada por ahora. Si todo sale según lo planeado, en un par de días regresaré con la victoria en mis manos.
Lista de capítulos
52 capítulos en total
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