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Capítulo 3 La trampa

​- Estás hermosa -susurró Greeg al ver a Angeline salir de su casa.

​- Gracias -respondió ella con una sonrisa radiante, sintiendo que las mejillas le ardían.

​Como el caballero perfecto que aparentaba ser, Greeg le abrió la puerta del auto y la ayudó a subir. El trayecto fue silencioso, cargado de una expectativa eléctrica.

​- ¿A qué restaurante vamos esta vez? -preguntó Angeline con curiosidad.

​- Esta noche no hay restaurantes. Tengo algo mucho más especial preparado para ti.

​Greeg la llevó hasta la azotea de un exclusivo edificio corporativo, donde un helicóptero los esperaba con las hélices en marcha. Angeline ahogó un grito de asombro. Minutos después, aterrizaban en una pequeña isla privada iluminada solo por la luna y decenas de velas que rodeaban una mesa servida frente al mar.

​- ¿Qué es todo esto? ¡Es increíble! -exclamó Angeline, fascinada.

​- Solo una pequeña muestra de lo que mereces. Ven -le dijo él, tomándola de la mano-. Quiero que esta noche te sientas como lo que eres: una princesa.

​Angeline sentía que su corazón iba a estallar. Las dudas de su madre se habían esfumado; estaba convencida de que Greeg estaba tan cautivado por ella como ella por él. Lo que no sabía era que cada detalle, cada vela y cada palabra, eran parte de una estrategia para desarmarla por completo.

​- Angeline, creo que mis intenciones han sido claras -comenzó Greeg, acortando la distancia entre ambos-. No puedo seguir fingiendo. Me gustas... me gustas demasiado. Quisiera pedirte que seas mi novia oficialmente.

​- Yo... claro que sí. También me gustas, Greeg -respondió ella, entregándose al momento.

​Él la tomó por la cintura y la besó con una intensidad que la dejó sin aliento. En ese beso, Angeline entregó su alma; para ella era el inicio de un sueño, pero para Greeg, era el sello de un contrato de venganza. Ella era el "conejito indefenso" que acababa de saltar voluntariamente a la jaula del lobo.

​Al llegar a su hotel esa noche, Greeg se sentó al borde de la cama. El rastro del perfume de Angeline aún estaba en su ropa, pero su expresión era gélida.

​- Caíste mucho más fácil de lo que pensaba, Angeline Bathekey -murmuró para sí mismo con una sonrisa amarga.

​A la mañana siguiente, Angeline despertó con una felicidad que la hacía cantar frente al espejo. Cuando su celular vibró, contestó de inmediato.

​- Buenos días, princesa. Espero que hayas dormido bien -dijo la voz de Greeg, cargada de una ternura fingida.

​- Todavía estoy procesándolo todo -confesó ella-. Ha sido muy rápido.

​- Así es el amor, llega sin avisar y nos cambia la vida -respondió él, con un matiz oscuro que ella no percibió-. Y te aseguro, mi amor, que tu vida aún tiene mucho por cambiar.

​

​Esa noche, Greeg dio el siguiente paso: conocer a los padres de Angeline. En la entrada de la mansión Bathekey, ella se detuvo, nerviosa.

​- Greeg, hay algo que debo decirte. Mi padre... él está paralizado. Hace un año tuvo un accidente que lo dejó en estado vegetativo. Te dije que estaba enfermo, pero quería que supieras la verdad antes de entrar.

​- No te preocupes, mi vida. Lo importante es que está con ustedes -respondió él, fingiendo compasión mientras sentía que las náuseas le subían por la garganta al pisar el hogar de su enemigo.

​Al entrar, Anna los recibió. Al escuchar el nombre de su invitado, la mujer palideció ligeramente.

​- ¿Greeg Hathaway? -repitió Anna, confundida-. Es extraño... hace mucho no escuchaba ese apellido. Desde... Bueno, no importa, debe ser una coincidencia. Es un placer conocerte.

​- El placer es mío, Anna -respondió él, forzando una sonrisa cordial.

​- Ahora, quiero que conozcas a mi papá. Está arriba -dijo Angeline, guiándolo de la mano.

​Al entrar a la habitación, el olor a hospital y el sonido rítmico de los monitores golpearon a Greeg. Allí estaba él: Amadeo Bathekey, postrado e impotente. Angeline pidió a la enfermera que saliera un momento.

​- Papá, él es Greeg Hathaway... mi novio.

​Amadeo clavó sus ojos en el joven. Al instante, algo en la mirada de Greeg lo inquietó. No era la mirada de un enamorado; era una mirada fría, penetrante, cargada de una oscuridad que le produjo escalofríos. En ese momento, Anna llamó a su hija desde el pasillo.

​- ¿No te molesta quedarte un momento a solas con él, amor? -preguntó Angeline.

​- Para nada. Ve con tu madre -respondió Greeg.

​En cuanto la puerta se cerró, Greeg se acercó lentamente a la cama. Se inclinó sobre Amadeo hasta que sus rostros estuvieron a pocos centímetros. El pánico empezó a reflejarse en los ojos del hombre inmóvil.

​- ¿Así que tú eres el gran Amadeo Bathekey? -susurró Greeg con desprecio-. Eres mucho más insignificante de lo que imaginé.

​Amadeo movió los ojos con desesperación, intentando emitir algún sonido.

​- ¿Te preguntas quién soy? -Greeg soltó una risa seca-. Te lo diré, pero no hoy. Te lo diré el día que tu hijita sea mi esposa y la tenga completamente bajo mi control. Ese día sabrás quién volvió para destruirte. Y créeme... será muy pronto.

​Los monitores empezaron a pitar con fuerza, alertando sobre la frecuencia cardíaca disparada de Amadeo. La enfermera entró corriendo.

​- Se ha alterado mucho -exclamó la mujer, tratando de calmarlo.

​Greeg se apartó, fingiendo preocupación, pero antes de salir le guiñó un ojo a Amadeo de forma burlesca. Al cerrar la puerta tras de sí, una sonrisa triunfal se dibujó en su rostro. La cacería apenas comenzaba.

​

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Lista de capítulos

52 capítulos en total

  1. Capítulo 1Capítulo 1 Traicionada
  2. Capítulo 2Capítulo 2 Iniciando
  3. Capítulo 3Capítulo 3 La trampa

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