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Capítulo 3 El Encuentro en la Galería

El salón principal de la Galería Vanguardia olía a perfume caro, champán helado y dinero viejo. Las paredes blancas, altas y pulidas, exhibían pinturas abstractas que la mitad de los presentes pretendía entender solo para parecer cultos. Luces doradas colgaban del techo, iluminando a decenas de empresarios, diplomáticos y figuras de la alta sociedad que conversaban entre risas falsas y copas levantadas. Valeria Novak caminaba por el lugar con la cabeza en alto, luciendo un vestido azul noche de corte impecable que atraía las miradas de más de uno. Sin embargo, su mente no estaba en la exposición de arte. Mientras saludaba con sonrisas ensayadas a varios socios de su difunto padre, por dentro traía un reloj marcándole los segundos en el oído. Le quedaban veintinueve días. Treinta noches para resolver el lío del testamento antes de que su tío Mauricio le arrebatara la empresa. -Hermosa velada, ¿verdad, Valeria? -comentó un anciano inversionista acercándose a ella-. Tu padre siempre apoyaba estos eventos. Una lástima su partida, pero nos alegra ver que la empresa sigue en tan buenas manos. -Muchas gracias, Don Esteban. Mi padre amaba la cultura, y yo solo sigo su ejemplo -respondió ella con la amabilidad justa antes de dar un sorbo discreto a su copa de agua con gas. No podía darse el lujo de tomar alcohol esa noche; necesitaba la mente más despejada que nunca. Cuando el inversionista se alejó para hablar con un grupo de bancarios, Valeria aprovechó para acercarse a uno de los ventanales laterales. Sacó su teléfono disimuladamente y revisó la información que le había pedido a su asistente esa misma tarde. Ahí estaba la ficha: Adrián Ares. Confirmado en la lista de invitados VIP. Valeria guardó el celular en su bolso de mano y soltó un suspiro imperceptible. No había ido a esa galería a ver cuadros; había ido a cazar. Sabía que la empresa de ciberseguridad de Adrián estaba pasando por una mala racha tras rumores de fallos en su sistema, y esa vulnerabilidad era exactamente la ventana que ella necesitaba para lanzar su propuesta. De pronto, el ambiente en la sala pareció cambiar ligeramente. El murmullo de las conversaciones bajó de tono cerca de la entrada principal y varios rostros giraron hacia la misma dirección. Valeria volteó despacio. Adrián Ares acababa de cruzar la puerta. Llevaba un traje negro a medida, perfectamente ajustado, sin corbata y con los primeros botones de la camisa abiertos con una elegancia natural que rayaba en la arrogancia. No traía sonrisa ni saludo para nadie. Caminaba con la postura firme de quien no necesita pedir permiso para entrar a ningún lado, acompañado únicamente por la mirada dura que lo caracterizaba en los periódicos de negocios. Valeria esperó pacientemente. Vio cómo dos o tres ejecutivos intentaban abordarlo para sacarle plática, pero Adrián los despachaba con apenas un asentimiento de cabeza y un par de palabras secas. El hombre tenía una habilidad casi quirúrgica para alejar a la gente sin perder la compostura. Cuando él se acercó a la barra por una bebida, Valeria caminó en su dirección con paso tranquilo, ajustando su postura para quedar a su lado justo cuando él tomaba un vaso de whisky de la bandeja del mesero. -Dicen que el arte moderno es una excelente inversión cuando se quiere esconder dinero, ¿no crees, Ares? -soltó Valeria con voz clara y neutral, mirando fijamente la pintura de manchas rojas que tenían enfrente. Adrián dio un trago corto a su vaso sin inmutarse, como si supiera perfectamente que ella estaba ahí antes de que hablara. Luego, giró la cabeza despacio para mirarla de arriba abajo con una ceja ligeramente levantada. -Señorita Novak -respondió él con una voz grave, pausada y cargada de sarcasmo-. No sabía que le interesaba la pintura. Pensé que su única pasión era encerrarse a contar acciones hasta las tres de la mañana. -Las pasiones cambian cuando los negocios se ponen interesantes -contestó ella, volteando a verlo a los ojos con una sonrisa helada-. Aunque me extraña verte por aquí. Con todos los rumores que corren sobre los problemas técnicos en tus servidores, pensé que estarías metido en tu oficina intentando apagar fuegos. El golpe fue directo al blanco. Los ojos oscuros de Adrián se entrecerraron apenas un milímetro, revelando que la puñalada había tocado un punto sensible, aunque su rostro per¿bmaneció totalmente inexpresivo. -Los rumores son solo eso, Novak: ruido de gente que no tiene nada mejor que hacer -dijo él, dando un paso más cerca de ella y bajando la voz para que nadie alrededor pudiera escucharlos-. Ares Cybersecurity está más fuerte que nunca. Pero aprecio tu profunda preocupación por mi trabajo. Casi parece que me estás vigilando. -No te confundas -replicó Valeria sin dar un solo paso atrás, sosteniéndole la mirada a pesar de la imponente estatura del hombre-. Simplemente me gusta saber qué pasa con las piezas importantes del tablero. Si tu empresa tropieza, el sector tecnológico de la ciudad se mueve. Y a mí no me gustan las sorpresas en el mercado. Adrián soltó una risita seca, casi sin ganas, y se cruzó de brazos mientras sostenía el vaso de whisky con una mano. -Siempre tan calculadora. Dicen en la calle que tu tío Mauricio anda rondando tu escritorio como un buitre impaciente. ¿Es verdad que la junta te está apretando los talones? Valeria sintió una punzada de rabia en la garganta, pero no dejó que se le notara en la cara. Se acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja con total soltura y sonrió con superioridad. -Mi tío es un dolor de cabeza menor del que me voy a encargar muy pronto -dijo ella en tono firme-. Yo no pierdo el control de mis propiedades, Adrián. A diferencia de otros que dejan entrar extraños hasta la cocina de su sistema de datos. Adrián apretó el vaso con un poco más de fuerza. La tensión entre los dos era tan evidente que el aire a su alrededor parecía volverse pesado. Eran dos depredadores midiéndose el terreno, atacando con palabras refinadas pero con intenciones destructivas. -Tienes la boca muy suelta para alguien que necesita mantener a flote un apellido antes de que se lo coman vivo -le susurró él, dando otro paso adelante hasta quedar a pocos centímetros de ella. El olor a su loción, una mezcla de madera y especias, envolvió a Valeria por un instante-. Ten cuidado, Valeria. A veces, por querer jugar a la dura, la gente termina aceptando tratos con el diablo. -El diablo solo es peligroso si no sabes cuánto cuesta su contrato -respondió ella sin pestañear, mirándolo directo a los labios por un segundo antes de volver a sus ojos-. Y yo siempre sé exactamente lo que estoy dispuesta a pagar. Adrián la observó en silencio durante varios segundos, evaluándola, tratando de descifrar qué había detrás de esa actitud desafiante. No era una mujer común; no se asustaba con su presencia ni se dejaba intimidar por su reputación de hombre frío. Había algo en su mirada que le decía que ella no estaba ahí por pura casualidad. -Eres peligrosa, Novak -dijo él finalmente, dando un trago largo a su bebida. -Soy ejecutiva, Ares. Hay una gran diferencia -corrigió ella con serenidad-. Y si tienes diez minutos libres mañana por la tarde, me gustaría demostrártelo en una reunión privada. Adrián levantó las cejas con genuina curiosidad. -¿Una reunión? ¿Novak Corp quiere contratar mis servicios de seguridad? -No -dijo Valeria, dando un paso hacia atrás para romper la proximidad y recuperar el espacio-. Quiero hablar de un negocio mucho más grande. Uno que nos va a salvar la cabeza a los dos, te guste o no. Sin darle tiempo a responder, Valeria le dedicó un leve asentimiento de cabeza, giró sobre sus tacones y se alejó entre la multitud con paso firme y elegante, dejándolo solo junto a la pintura abstracta. Adrián la siguió con la mirada hasta que desapareció entre los invitados. Dio el último sorbo a su vaso de whisky, sintiendo aún el sabor amargo en la garganta y la extraña chispa de electricidad que esa conversación le había dejado en el cuerpo. -Así que una reunión privada... -murmuró para sí mismo con una sonrisa de lado-. Vamos a ver qué te traes entre manos, Valeria.

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Lista de capítulos

15 capítulos en total

  1. Capítulo 1Capítulo 1 El Ultimátum
  2. Capítulo 2Capítulo 2 Líneas de Código
  3. Capítulo 3Capítulo 3 El Encuentro en la Galería

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