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Capítulo 3 El misterioso hombre herido

Tras recibir la dirección, Camila respondió: "Entendido".

"Y Mila, no le cuentes a nadie sobre esto ni hagas preguntas innecesarias, solo concéntrate en tratar al paciente y ya, ¿de acuerdo?", agregó Forrest.

"De acuerdo". Después de colgar, Camila tomó un taxi hasta la dirección.

Era un vecindario de alta gama con tal nivel de seguridad que el portero le impidió entrar. Como se le había indicado, Camila le informó que estaba allí para ver al señor Calderon. El portero llamó para confirmar antes de por fin permitirle el acceso.

No pasó mucho tiempo antes de que ella encontrara la casa, y luego de tomar una respiración profunda, tocó el timbre.

Pronto la puerta se abrió.

Al ver que no era Forrest quien tocaba, Willie frunció el ceño y preguntó: "¿Y usted es?".

Por cómo había sonado su amigo por teléfono, Camila se dio cuenta de que este paciente parecía preocuparse mucho por su privacidad, y dado que no quería involucrarse ni inmiscuirse, Camila se puso un tapabocas antes de ir allí.

"El doctor Forrest Walters me pidió que viniera aquí en su lugar".

Mirando el botiquín que ella llevaba, Willie la miró con los ojos entrecerrados. "¿Sabe qué tiene que hacer?".

"Sí, el doctor Walters me informó. No se lo voy a decir a nadie".

Pensando que Forrest no le pediría a alguien poco confiable que viniera allí, Willie dejó entrar a Camila.

Tras conducirla a través de la enorme sala de estar, subió las escaleras hasta el segundo piso y se detuvo frente a la puerta de un dormitorio.

La habitación estaba muy poco iluminada, por lo que mirando a Willie, ella le preguntó: "¿Cómo puedo tratar al paciente sin luz?".

Cuando Isaac escuchó que era la voz de una mujer, se puso el abrigo sobre la cabeza para cubrirse la cara y expuso con frialdad: "Bien, puedes encender las luces".

Obediente, el asistente lo hizo, y el lugar se iluminó instantáneamente.

Si bien la voz le sonaba algo familiar, Camila no pensó demasiado en ello, y se acercó al hombre herido que estaba acostado en la cama. La sangre que este tenía en la camisa blanca se había secado, dejando una desagradable mancha de color rojo oscuro.

Ella trató de no mirarle el rostro cubierto. Después de todo, estaba aquí para tratarlo, no para inmiscuirse en nada.

Era obvio que el paciente no quería que otros supieran su identidad, y lo correcto era que ella respetara su privacidad.

Habiendo dejado el botiquín sobre la mesa, lo abrió y sacó un par de tijeras médicas para cortar la tela sobre la herida.

Tan pronto como le quitó la ropa cubierta de sangre, vio que el hombre tenía no una, sino dos heridas, y que habían sido simplemente vendadas con gasa.

Dejando las tijeras a un lado, inmediatamente se dispuso a limpiarlo; cada movimiento fue elegante y eficiente.

"¿Es alérgico a la anestesia?", consultó.

Una vez que hubo limpiado las heridas, descubrió que no eran tan profundas y que no había signos de hemorragia interna, pero de todos modos necesitaban ser suturadas, y el proceso requeriría anestesia.

Su voz era tranquila, completamente diferente de cómo sonaba con el pánico de la noche anterior, de modo que, aunque Isaac la había escuchado, no tenía idea de que esa doctora era la persona con la que había tenido sexo en el hospital.

Por dentro, él estaba impresionado por la habilidad y calma de esta, pero por fuera, permanecía frío. "No".

Ante eso, Camila procedió a preparar los anestésicos, y pronto le inyectó la sustancia en un lugar cercano a las heridas.

Dos minutos después, la droga hizo efecto, así que ella comenzó a coserlas.

Una hora más tarde, ya había terminado;

ella era extremadamente eficiente.

Al ver que sus manos estaban manchadas de sangre, se excusó. "Necesito ir al baño".

"Hay uno abajo", indicó Willie.

Entonces Camila salió y siguió sus instrucciones.

Tan pronto como ella se fue, Willie cerró la puerta y se acercó a Isaac.

"La investigación parece apuntar que la persona que contrató a esos sicarios fue su tía Audrey. Como usted se encargó de todos sus espías en la compañía, ella se desesperó y trató de matarlo".

Isaac se sentó en la cama. Él debía estar débil dadas sus heridas, pero sus ojos eran agudos y estaban en alerta.

En ese momento, el hombre miró a Willie y preguntó en voz baja: "¿El matrimonio arreglado tuvo algo que ver con ella?".

Después de una pausa, el asistente le respondió: "Sí, ella estaba en contacto con su suegro, señor. Era extraño que él pidiera que su hija se casara con usted y no con el hijo de la señora Audrey. Obviamente, ella tuvo algo que ver con eso".

"Ella ha hecho mucho por mí; sería grosero de mi parte si no hiciera nada a cambio...". Él solamente se fue al extranjero unos días por negocios, pero alguien le había causado muchos problemas.

Aunque lucía completamente inexpresivo, la frialdad en sus ojos era innegable. "Dicen que su hijo dirige un club llamado Charm que queda en la calle Cavern".

No bien escuchó eso, Willie entendió al instante lo que había en la mente de su jefe ahora. "Como ya no están más en la empresa, ese club es su única fuente de ingresos. Si lo perdieran...".

"Hazlo", ordenó Isaac en una voz peligrosamente baja mientras sus ojos brillaban con saña.

Con un asentimiento, Willie ipso facto se dispuso a hacer lo que le dijeron. Mientras bajaba las escaleras, se encontró con Camila, quien estaba a punto de subir.

A pesar de que él sabía que Forrest ya debía haberle dicho a esta doctora que mantuviera la boca cerrada, pensó que valía la pena recordárselo. "Si le cuenta a alguien lo que pasó hoy, va a tener que atenerse a las consecuencias, y no será nada lindo...".

Si Audrey y su hijo se enteraban de las heridas de Isaac, definitivamente aprovecharían la oportunidad para atacarlo mientras estuviera mal.

"No se preocupe, no lo voy a hacer". Con la cabeza gacha, Camila agregó: "Me marcharé tan pronto como agarre mi equipo".

Cuando regresó al dormitorio, vio que el hombre estaba de espaldas a la puerta y se había quitado la camisa ensangrentada, por lo que habían quedado al descubierto sus bien definidos músculos de la espalda.

"¿No sabes que es de mala educación quedarse mirando?". Aunque él no se dio la vuelta, pareció haber notado la intensa mirada de ella. Su voz era perezosa, mezclada con un toque de burla.

Reaccionando, Camila bajó la cabeza a toda prisa, y se acercó a empacar sus cosas.

Con una voz suave, ella le recordó: "No deje que sus heridas se mojen por ahora. Desinféctelas una vez al día y use camisas holgadas para evitar infecciones".

Al terminar de empacar todo, sacó un frasco de pastillas y un tubo de ungüento. "Le dejo estas medicinas".

Sin girarse, Isaac gruñó en respuesta.

Ya que Camila no tenía nada más que decir, simplemente se fue y volvió al hospital en un taxi.

Era casi la hora del almuerzo cuando llegó, así que fue al comedor a almorzar.

Tan pronto como regresó a su oficina, la llamaron para que se dirigiera a la del director.

"Voy a enviar a Debora al Hospital Central Militar para la pasantía", anunció el hombre con seriedad.

Esto es todo lo disponible por ahora.

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Lista de capítulos

542 capítulos en total

  1. Capítulo 1Capítulo 1 Lo más rebelde que había hecho
  2. Capítulo 2Capítulo 2 Culpa
  3. Capítulo 3Capítulo 3 El misterioso hombre herido

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