/0/19484/coverbig.jpg)
Capítulo 3 La sombra en el penthouse
El cansancio le pesaba en los huesos como si llevara sacos de cemento encima. Salir de Thorne Group a las seis de la tarde había sido una verdadera carrera de resistencia. Tras aguantar ocho horas de gritos ahogados, llamadas urgentes y el ritmo endemoniado que imponía Julian en la oficina, Chloe apenas tuvo tiempo de pasar por un baño público de la estación del metro para quitarse el disfraz de secretaria. Se soltó el moño apretado, guardó las gafas gigantes en el bolso y se cambió la ropa holgada por el uniforme médico gris. A las siete y cincuenta y cinco en punto, estaba de pie nuevamente frente a las puertas del ascensor privado en el piso cuarenta y cinco de The Grand Apex. Se ajustó la mascarilla quirúrgica sobre la nariz, comprobó que el elástico le apretara bien detrás de las orejas y dejó salir un suspiro pesado que le empañó levemente la mirada. Las puertas doradas se abrieron en silencio. El penthouse la recibió con el mismo lujo frío de la noche anterior. La luz de la sala era tenue, iluminada solo por los destellos de las torres vecinas que se colaban por los ventanales de piso a techo. Arthur, el mayordomo, la esperaba de pie junto a la entrada, pulcro y rígido como una estatua. -Puntual, señorita "Luz". Eso habla muy bien de usted -dijo el anciano, haciéndole una leve inclinación de cabeza-. Acompáñeme, por favor. Es momento de explicarle las normas de la casa antes de presentarle a la niña. Chloe caminó detrás de él, intentando que el hule de sus zapatos planos no hiciera ruido sobre el mármol reluciente. -Como le mencioné ayer, el señor Thorne es un hombre sumamente ocupado y celoso de su intimidad -comenzó a detallar Arthur mientras cruzaban un pasillo adornado con pinturas carísimas-. Las reglas aquí no son negociables. Primera: usted no circula por las áreas privadas de la casa a menos que sea estrictamente necesario para el cuidado de Emma. Segunda: no se le permite hacer preguntas sobre la vida personal del señor Thorne, ni sobre la madre de la niña. Tercera: bajo ninguna circunstancia se quita la mascarilla delante de la pequeña o de cualquier persona en esta residencia. La agencia ya le debió dejar claro que cualquier falta a esta cláusula implica la rescisión inmediata del contrato y una demanda por daños. -Lo tengo muy claro, señor Arthur -respondió Chloe con la voz ahogada por la tela del cubrebocas-. No vengo a hacer preguntas, solo a hacer mi trabajo y cuidar a la niña. -Me alegra escuchar eso -dijo Arthur, deteniéndose frente a una gran puerta de madera clara al final del pasillo-. La pequeña Emma ha pasado por momentos muy difíciles. Desde que la señora Vanessa abandonó la casa hace un año, la niña cerró su mundo. No habla con nadie, apenas come y sufre de horribles terrores nocturnos. Los médicos dicen que es un trauma por abandono. Su padre ha contratado a media docena de niñeras en los últimos meses, pero Emma las rechaza a todas. Se pone histérica si ve rostros extraños. Por eso el requisito del barbijo y la vestimenta neutra. A Chloe se le encogió el corazón. Detrás de todo ese lujo desmedido y las cifras millonarias, había una niña de cuatro años sufriendo en soledad. Como alguien que había perdido a sus padres siendo muy joven, conocía de sobra el vacío que se siente cuando el mundo se te derrumba y te quedas sin un punto de apoyo. Arthur tocó la puerta suavemente antes de girar la manilla. -Emma, querida... es la señorita Luz. Viene a hacerte compañía esta noche. La habitación era enorme, decorada con tonos pasteles, pero se sentía extrañamente triste. Había estantes llenos de juguetes caros y peluches gigantes que parecían no haber sido tocados en meses. En una esquina, sobre una alfombra esponjosa, una pequeña de cabello castaño rizado y pijama rosa estaba sentada de espaldas, abrazando sus rodillas y mirando fijamente hacia la ventana. Chloe dio un paso lento hacia adelante. -Hola, Emma -dijo con la voz más suave y dulce que pudo poner, bajándose a la altura de la niña al ponerse de rodillas sobre la alfombra-. Me llamo Luz. Voy a estar contigo mientras tu papá trabaja, ¿sí? La niña ni se inmutó. No volteó a mirarla, ni emitió un solo sonido. Se quedó rígida, apretando un conejito de felpa descolorido contra su pecho. Arthur suspiró con resignación desde la puerta. -Es así casi todo el tiempo. Si logra que tome su vaso de leche caliente antes de las nueve, habrá hecho un milagro. Estaré en la cocina por si necesita algo. El mayordomo salió y cerró la puerta en silencio, dejando a Chloe a solas con la pequeña. Chloe no la presionó. Se sentó en el suelo a un par de metros de distancia y comenzó a hablarle en un tono pausado, contándole cosas sencillas sobre el clima o inventando historias cortas sobre las luces de los autos que se veían a lo lejos por la ventana. Pasaron cuarenta minutos y Emma no reaccionaba, pero tampoco lloraba ni se alejaba, lo cual ya era un avance. A las nueve de la noche, Chloe se levantó despacio para ir a la cocina por el vaso de leche. Caminó por el pasillo en penumbra, cuidando cada paso. Al llegar a la enorme cocina de acero inoxidable y granito, sirvió la leche en un vasito infantil con boquilla y la calentó unos segundos en el microondas. Cuando regresaba por el pasillo central, escuchó la puerta principal del penthouse abrirse con un golpe seco. A Chloe se le congeló la sangre. El pulso se le disparó a mil por hora. Se pegó a la pared del pasillo, escondida detrás de una gran columna de mármol. Desde allí vio cómo Julian Thorne cruzaba el recibidor. Venía sin el saco del traje, con las mangas de la camisa blanca arremangadas hasta los antebrazos y la corbata floja sobre el cuello. Se le veía agotado, con el rostro tenso y una línea marcada de preocupación entre las cejas. Era el mismo hombre duro que cinco horas atrás le gritaba a los ejecutivos en el piso treinta y cinco de la empresa. -Arthur -llamó Julian con esa voz profunda que le hacía vibrar el pecho a Chloe-. ¿Dónde está la nueva niñera? ¿Ya se fue? Arthur salió de inmediato de la zona del comedor. -No, señor Thorne. La señorita Luz está en el cuarto de la pequeña. Llegó muy puntual. Julian se pasó una mano por el cabello oscuro, despeinándolo un poco, y dejó salir un resoplido cansado. -Espero que esta sí dure más de dos días. No tengo cabeza para seguir lidiando con agencias de empleo mientras la junta directiva me exige cerrar la fusión con los inversores alemanes antes del viernes. Si esta mujer no logra que Emma coma o duerma bien, despídala y pida un reemplazo el fin de semana. -Entendido, señor. ¿Le sirvo la cena en el estudio? -No tengo hambre. Estaré revisando los informes de la oficina. Que la niñera no haga ruido al salir. Julian caminó a pasos largos hacia el pasillo de la derecha, donde quedaba su despacho privado, y cerró la puerta de un portazo. Chloe permaneció inmóvil detrás de la columna, apretando el vaso de leche entre sus manos temblorosas. Escuchar a su jefe hablar de ella como si fuera una pieza de repuesto intercambiable le hizo hervir la sangre, pero al mismo tiempo le recordó la cruda realidad de su situación. Ese hombre frío e implacable era la fuente de todo su dinero. Él firmaba su cheque de secretaria de día y pagaba su sueldo de niñera de noche. Si Julian llegaba a descubrir que la chica con gafas gigantes que le organizaba los archivos en la oficina era la misma que estaba parada en su pasillo usando un barbijo gris, no dudaría ni un segundo en echarla a la calle de ambos sitios. Y la operación de su abuela Elena se vendría abajo. Chloe ajustó la mascarilla sobre su rostro con rabia contenida, trágándose el miedo y el orgullo. Regresó a la habitación de Emma, cerró la puerta con llave y se prometió a sí misma que no cometería ni un solo error. Iba a cuidar a esa niña con la vida, iba a ser la mejor secretaria de la empresa y mantendría su secreto bien guardado, así tuviera que vivir entre sombras en ese frío penthouse.
Lista de capítulos
10 capítulos en total
/0/25780/coverbig.jpg)
/0/25761/coverbig.jpg)
/0/24319/coverbig.jpg)
/0/26049/coverbig.jpg)
/0/26149/coverbig.jpg)
/0/21025/coverbig.jpg)
/0/26849/coverbig.jpg)
/0/26391/coverbig.jpg)
/0/26848/coverbig.jpg)
/0/23840/coverbig.jpg)
/0/23907/coverbig.jpg)
/0/23753/coverbig.jpg)