/0/24451/coverbig.jpg)
Capítulo 2
Camila me llevó esa misma noche. La casa de Don Eladio no estaba lejos, en una de las calles más enrevesadas del barrio. Era grande, pero sombría, con las ventanas cerradas a cal y canto.
El interior olía a cera quemada y a flores a punto de marchitarse. Había velas por todas partes e imágenes de santos en las paredes, sus rostros severos observándome desde marcos dorados.
Don Eladio y Doña Inés estaban sentados en un sofá de cuero oscuro. Él era un hombre corpulento, con una cara que parecía tallada en piedra. Ella, delgada y nerviosa, no paraba de retorcer un pañuelo entre sus manos. Sus ropas negras acentuaban su palidez.
«Ella es Sofía», dijo Camila.
Don Eladio se levantó. Su mirada era pesada, evaluadora.
«Gracias por venir, hija. Lo que haces por nuestro hijo... Dios te lo pagará».
Su voz era grave, pero no sonaba rota por el dolor. Sonaba... controlada.
«Es un ritual sagrado», continuó, acercándose. «La pureza es lo más importante».
Abrió un cajón y sacó un fajo grueso de billetes. Lo puso sobre la mesa.
«Cien millones. Un depósito de fe. El resto, mañana, cuando todo haya terminado».
Miré el dinero. Cien millones de pesos. La mitad de la vida de Leo estaba ahí, sobre esa mesa de madera oscura.
Doña Inés habló por primera vez, su voz un hilo agudo.
«La curandera vendrá por la mañana. Para confirmar que el ritual se cumplió».
La miré, confundida. «¿Confirmar qué?».
Don Eladio sonrió, una sonrisa que no llegó a sus ojos.
«Que te quedaste con él toda la noche. Y que tu... pureza, ha sido entregada al espíritu. Él la reclamará para poder descansar».
Un escalofrío recorrió mi espalda. ¿Entregada? ¿Qué significaba eso?
«No te preocupes», dijo Camila, poniendo una mano en mi brazo. «Es simbólico. Solo tienes que estar ahí. El espíritu hará el resto».
Asentí, aunque el miedo empezaba a ahogarme. Cogí el dinero. Pesaba, como si estuviera hecho de plomo.
Camila me guio por un pasillo oscuro hasta una puerta al final.
«Él está aquí dentro», susurró. «Recuerda, no salgas por nada del mundo hasta que amanezca. Por la pureza del ritual».
Abrió la puerta y me empujó suavemente dentro.
La puerta se cerró detrás de mí con un clic definitivo. El sonido de una llave girando en la cerradura me hizo saltar.
Estaba encerrada.
Lista de capítulos
11 capítulos en total
/0/17281/coverbig.jpg)
/0/8449/coverbig.jpg)
/0/24583/coverbig.jpg)
/0/25458/coverbig.jpg)
/0/434/coverbig.jpg)
/0/23980/coverbig.jpg)
/0/26828/coverbig.jpg)
/0/26197/coverbig.jpg)
/0/27056/coverbig.jpg)
/0/26827/coverbig.jpg)
/0/26849/coverbig.jpg)
/0/26391/coverbig.jpg)