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Capítulo 2

La sala de interrogatorios era fría y gris. El único color era el de mi desesperación. Estaba sentada frente a la Comandante Elena Mendoza. Sobre la mesa de metal, entre nosotras, había una carpeta y una serie de fotografías.

"Sofía, vamos a intentarlo de nuevo", dijo la Comandante con una calma que me crispaba los nervios. "Cuénteme qué pasó en la peluquería."

"Ya se lo dije. Dejé a mi hija y me fui a casa. Recibí una llamada y volví. Eso es todo."

Ella suspiró, como si estuviera tratando con una niña terca. Abrió la carpeta y sacó una foto. Era una captura de pantalla del video. Mi rostro. Esa expresión demente, los ojos desorbitados, los labios apretados en una línea de pura rabia.

"Mire esta cara, Sofía. ¿Es la cara de una madre que ama a su hija?"

Aparté la vista. "Esa no soy yo. O sí soy yo, pero no soy yo. No sé cómo explicarlo. Es un truco."

"No hay truco. El video fue analizado por nuestros técnicos. Es auténtico. Sin ediciones."

Saqué mi última carta. "Tengo una coartada. Yo estaba en casa. Hice llamadas. Pueden revisar mi teléfono."

La Comandante Mendoza ni se inmutó. Hizo una seña a un oficial en la puerta.

"Ya lo hicimos", dijo ella mientras el oficial entraba y le susurraba algo al oído. "Revisamos los registros de su celular. No hizo ni recibió ninguna llamada en el lapso de tiempo en que ocurrió el ataque. De hecho, los datos de la torre celular la ubican en un radio de cien metros de la peluquería durante todo el incidente."

Sentí que el suelo se abría bajo mis pies. "¿Cómo es posible? Yo recuerdo... recuerdo haber hablado con..." Mi mente se quedó en blanco. ¿Con quién había hablado? No podía recordarlo. Todo era una neblina.

La puerta se abrió de nuevo. La dueña de la peluquería, una mujer llamada Irma, entró escoltada por un oficial. Evitaba mi mirada.

"Irma, por favor, dile la verdad", le supliqué. "Tú me viste irme. Sabes que yo no haría algo así."

La Comandante Mendoza intervino. "Señora Irma, por favor, díganos lo que vio."

Irma tragó saliva, sus ojos fijos en un punto en la pared. "Ella... ella regresó unos veinte minutos después de irse. Estaba rara. Tenía los ojos muy abiertos. Me dijo que había olvidado algo en su bolsa. Yo estaba ocupada con otra clienta. Luego... luego escuché a la niña gritar."

Su voz se quebró.

"¡Mientes!", grité, poniéndome de pie de un salto. Las esposas tintinearon. "¡¿Por qué mientes, Irma?! ¡Nos conocemos desde hace años! ¡Tú quieres a Valentina!"

Irma finalmente me miró, y en sus ojos vi miedo, pero también una determinación fría.

"Yo quería a Valentina. Pero tú... tú siempre fuiste extraña con ella. A veces demasiado cariñosa, otras veces... distante. Fría. Ese día, cuando regresaste, llevabas esa bolsa tuya, una bolsa grande. Siempre la traías. Nunca dejabas que nadie la tocara."

Mi bolsa. Mi bolsa de lona donde guardaba mis cosas, mi cartera, un libro, pañuelos. Ahora la convertían en el escondite de un arma.

"¡Estás loca! ¡Eso no es cierto!", mi voz era un hilo de desesperación.

Ella continuó, su voz ahora más firme, como si se hubiera convencido a sí misma de su propia mentira. "Cuando la policía llegó y revisaron todo, la bolsa no estaba. Y tampoco... tampoco el resto del cabello de la niña. Tú te lo llevaste. Te llevaste todo."

La acusación me dejó sin aire. Me desplomé en la silla, vencida. Cada palabra era un clavo más en mi ataúd. La policía tenía un video, una ubicación, un testigo. Y yo solo tenía mi palabra, una palabra que ya nadie en el mundo creía. Me habían despojado de mi hija, de mi libertad, de mi identidad. Y ahora, me estaban construyendo una nueva: la de un monstruo.

Esto es todo lo disponible por ahora.

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Lista de capítulos

11 capítulos en total

  1. Capítulo 1Introducción
  2. Capítulo 2Capítulo 1
  3. Capítulo 3Capítulo 2

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