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Capítulo 2 - 2 -
Las manos de Alisson alternaban entre el cabello y el rostro de James, arañándole la piel mientras él la cubría de besos. Ella cerraba los ojos cada vez que la penetraba con más fuerza. Sabía que el orgasmo estaba cerca porque su cuerpo ya se lo anunciaba de la forma más placentera. Echó la cabeza hacia atrás, mirando el techo mientras colaboraba con cada movimiento para acelerar aquel encuentro y correrse alrededor de él. Su cuerpo ardía de placer, mucho más que cuando los dedos de James la habían visitado antes que su polla gruesa y rígida. Volvió a mirarlo. Estaba cerca, y él lo sabía; por eso la observó con una sonrisa maliciosa, dejando a Alisson con los sentidos a flor de piel y preparada para correrse en cualquier momento. Los dedos de sus pies se encogían dentro de los tacones y el vello de la nuca y los brazos se le erizaba con cada embestida violenta y profunda que recibía. James besó otra vez su cuello y le mordió la piel antes de susurrar: -Tú primero -murmuró con voz grave. Alisson sabía que él también estaba cerca del límite, pero aquella vez detuvo los movimientos durante un instante. James la miró como si estuviera a punto de perder la razón. Ella sonrió con malicia y comenzó a mover las caderas sobre su regazo, dejándolo todavía más nervioso, excitado y ansioso. Él echó la cabeza hacia atrás, intentando no correrse antes que ella-. Alisson... -Vamos, ahora es tu turno. -Lo ordenó. Él rio; si aquello era un desafío, pensaba ganarlo. Tiró de la cintura de Alisson hacia sí y después la apartó. Ella gimió un poco más alto de lo que debería, y él sonrió. Volvió a acercarla y alejarla de su cuerpo, frotando su miembro con fuerza dentro de ella hasta verla cerrar los ojos y correrse a su alrededor-. Maldito. -Señorita Sanchez. -Alisson se quedó helada mientras luchaba por no gritar de placer. Tiró del cabello de James con todas sus fuerzas y le mordió el hombro. Él sonrió haciendo una mueca de dolor-. La están esperando. ¿Quién podía pensar en el tipo que estaba al otro lado de la puerta cuando estaba teniendo un orgasmo maravilloso montada sobre la polla de un hombre increíblemente bien dotado? James se corrió poco después, apretando con fuerza la cintura de Alisson, casi dejándole las marcas de sus dedos. Gimió en voz baja, conteniéndose. Siempre era extraordinario correrse dentro de ella, sentir las paredes de su vagina cerrarse a su alrededor. Era la mejor sensación del mundo. -¿Señorita Sanchez? -llamó alguien otra vez. Ella abrió los ojos, recordando de golpe que estaban en la oficina, en su lugar de trabajo, y golpeó el pecho de James, que seguía sonriendo de lado mientras miraba el techo. -Sí -respondió mientras recorría el rostro de James con los labios, mordiéndolo por todas partes-. Estamos terminando unos ajustes; enseguida vamos a la sala de reuniones. -Se mordió la lengua para no gritar cuando James le apretó el trasero con fuerza. Los dos rieron, disfrutando de la sensación de peligro que esperaba al otro lado de la puerta. -Tenemos que irnos -dijo con calma. James rio con malicia y la ayudó a levantarse de su regazo. En cuanto lo hizo, se puso de pie de un salto y volvió a pegarse a Alisson. Le mordió la oreja al mismo tiempo que le daba una palmada en el trasero, haciéndola brincar antes de sonreír. -Esto no termina aquí. -Ella sonrió. -Tenemos que irnos -susurró antes de sentir las fuertes manos de James sujetándole la cintura y girándola hacia él-. Lo digo en serio -añadió al notar la mirada que le lanzaba. -¿Puedes caminar? -preguntó James mientras besaba su perfumado cuello, que lo llevaba al delirio, sintiendo aquel aroma dulce adentrarse en su mente. Qué perfecta era. -Claro que puedo, idiota. Y estoy lista para otra -respondió con una sonrisa, echándole hacia atrás el cabello negro y acercándolo más a ella-. Esta noche seré yo quien tenga tu cuerpo desnudo para hacer con él lo que me dé la gana. ¿Entendido? -murmuró Alisson. Lo abrazó con suavidad y deslizó las manos por su cuerpo masculino hasta llegar a su miembro. Lo sujetó y apretó. James soltó un gemido grave y ella jadeó-. Vaya... Estás preparadísimo. James bajó la mano y sujetó la de ella allí, sonriendo de lado. Intentaba reducir la excitación para poder salir de aquella sala, pero sentir la mano de Alisson sobre su punto más sensible lo dejó todavía más duro. Cerró los ojos, soltó una maldición y, enseguida, apartó las manos de ella y se alejó de aquel cuerpo. No podía permitirse volver a follársela en ese instante; ya los esperaban en la sala de reuniones y aquellos hombres no toleraban los retrasos. Tenían que comportarse como profesionales. No podía ponerse a follar cuando le viniera en gana. ¿Verdad? Caminó deprisa hacia la puerta, arreglándose la ropa, y oyó que ella lo llamaba con algún insulto que prefirió ignorar. Al llegar a la puerta se volvió para mirarla. Se arrepintió al instante. Alisson estaba allí, observándolo, con los pechos todavía descubiertos y la falda levantada mostrando sus hermosas piernas. Sanchez miraba a cualquier parte menos a él, aunque sabía que los ojos de James estaban clavados en ella. Primero se arregló el cabello. James se mordió los labios. ¿Por qué tenía que estar tan buena que él ni siquiera lograba moverse? Alisson conseguía sacarlo de quicio de muchas maneras, y una de ellas era excitarlo hasta el punto de impedirle pensar en cualquier otra cosa. Qué irritante. Sanchez tomó el espejo que estaba sobre el escritorio y se observó. Retocó el lápiz labial corrido y volvió a dejarlo en su sitio. James se quedó helado cuando la muchacha bajó la falda junto con las bragas y quedó expuesta. Gruñó, queriendo apartar la mirada, pero no lo consiguió. Alisson lo hacía a propósito; era plenamente consciente del efecto que provocaba en James Collins y le importaba muy poco. Lo que quería era verlo perder la cabeza. Su mejor amigo, cuando estaba fuera de sí, era el hombre más sexy del mundo. Pensándolo mejor, James era el hombre más apetecible del mundo de cualquier manera. ¿Quién podría negarlo? Abrochó lentamente la blusa blanca hasta el escote, donde dejó una abertura considerable. Acomodó la seda sobre su cuerpo y bajó un poco más las bragas. James puso una mano delante de su miembro rígido, preparado para ella, y con la otra se aferró al pomo de la puerta para no lanzarse sobre Alisson y hacerla correrse una vez más. Ella volvió a subir las bragas y después la falda, llevó una mano hacia atrás y murmuró algo. Luego levantó la vista hacia Collins y le dedicó una sonrisa maliciosa. -¿James? -lo llamó con voz melosa. Él respondió con un gemido y Alisson rio, haciendo un puchero-. ¿Puedes ayudarme? -Se volvió de espaldas. La falda debía cerrarse con unos botones a los que ella no llegaba. James puso los ojos en blanco. ¿Por qué, estando en su sano juicio, iba a cerrar aquella falda? -Por el amor de Dios, no me hagas hacer esto -se quejó, pasándose las manos por el cabello. Se mordió el dedo índice y reprimió un gemido de frustración por no poder tenerla en aquel momento. -No puedo salir así -replicó. Alisson se echó el cabello a un lado y giró el rostro, encontrándose a Collins rojo, con los ojos ardiendo. Y sabía exactamente por qué. James no desperdiciaba ninguna oportunidad de acostarse con ella, y Alisson sabía aprovecharlo muy bien. Años atrás, Sanchez había aprendido todo tipo de bailes capaces de excitar a un hombre; sabía exactamente qué hacer para volver loco a un macho, seducirlo, llevarlo hasta el abismo de un placer arrollador y después recuperar su sensualidad. Sin embargo, con James nunca había necesitado nada de aquello. Él no requería un baile ni una seducción perfecta, ni siquiera que ella se echara el cabello hacia atrás, levantara aquella mirada fascinante y entreabriera los labios. James ya estaba hechizado por ella. -Lo hiciste esta mañana -dijo lentamente, con voz mimosa. James entrecerró los ojos-. Sabes vestirme -afirmó ella. Él puso los ojos en blanco. Llenó los pulmones de aire y dio un paso hacia ella. En cuanto llegó a su lado, lo primero que hizo fue tocarla con malicia. Recorrió todo su trasero con aquellas enormes manos y le dio una palmada que le arrancó un gemido grave. James la levantó con fuerza, pegando ambos cuerpos. Una mano le sujetó la cintura y la apretó contra él. Alisson soltó el aire que había estado conteniendo. Cerró los ojos y se perdió en los toques bruscos, intensos y al mismo tiempo cariñosos de James. Era un ángel siguiendo un camino peligroso. -Me vuelves loco -le susurró al oído antes de separarse. Alisson retrocedió un poco, sonriendo y respirando despacio. Tenía que mantenerse firme y no aferrarse a él porque llegaban tarde. Sintió la mano de James tomar el primer botón de su falda y jadeó mirando al frente, donde podía ver su reflejo en el cristal de la ventana.
Lista de capítulos
38 capítulos en total
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