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Capítulo 2 No puede escuchar lo que decimos

Una vez enviado el mensaje, Natalie empujó la puerta de la sala privada.

Todas las conversaciones cesaron al mismo tiempo, y las risas se desvanecieron con ellas.

Las luces tenues dejaban un resplandor brumoso en toda la habitación. El humo de cigarro, el licor y el perfume fuerte se habían mezclado en un olor viciado que llenaba el aire.

Varios hombres y mujeres elegantemente vestidos ocupaban la habitación. Algunos estaban sentados y otros de pie, pero todos dirigieron la mirada hacia la entrada.

Natalie se detuvo al borde de la luz. Su vestido largo se ceñía a las elegantes líneas de su cuerpo delgado, mientras que el suave resplandor hacía que su piel pareciera casi radiante.

Por lo general, sus hermosos ojos brillaban con calidez y energía. Esta noche, sin embargo, algo oscuro ocultaba cualquier emoción tras ellos.

Ryan estaba sentado en el centro del sofá con una vista despejada de la entrada. El humo se elevaba del cigarro entre sus dedos y flotaba alrededor de las facciones afiladas de su rostro.

Antes de que alguien más pudiera reaccionar, él la notó y entró en pánico por un instante. Cuando se dio cuenta de que no llevaba los audífonos, se relajó. Se levantó del sofá y caminó hacia ella mientras le hacía señas: "Bebé, ¿por qué tardaste tanto? Todos te hemos estado esperando".

Natalie sintió náuseas de puro asco.

Antes de que pudiera responder, alguien detrás de ella exclamó: "Vaya, esto parece toda una fiesta".

Su tono juguetón y empalagoso resultaba tan forzado que incomodaba a cualquiera.

Todos se volvieron instintivamente hacia la puerta para ver quién los había interrumpido.

Caylee esperaba bajo la cálida luz del pasillo con un vestido lencero rojo ajustado. La alta abertura del vestido revelaba casi toda la longitud de su muslo. Su cabello caía en ondas sueltas sobre sus hombros, mientras que un maquillaje impecable y un labial rojo brillante completaban su llamativa apariencia.

Se apoyó en el marco de la puerta y observó lentamente a todos en la habitación. Al ver a Ryan, esbozó una sonrisa cómplice.

La expresión del hombre cambió ligeramente. La falta de reacción de Natalie lo convenció de que ella no podía escuchar nada, y parte de su inquietud se desvaneció. Después de mirar a Caylee, habló en voz baja: "¿Por qué entraste aquí? Te dije que te quedaras en la habitación de al lado".

Cada rastro de tensión en su voz llegó a Natalie con claridad.

Caylee se rio. "No quería estar tan lejos de ti. Solo me quedaré cerca de la puerta por un ratito. Natalie no sabrá que estoy aquí a menos que se dé la vuelta, y no puede escuchar lo que decimos. Entonces, ¿por qué actúas tan nervioso?".

Sus palabras hicieron que todos en la habitación se relajaran.

Alguien murmuró asintiendo: "Mierda, olvidé por completo que no puede escucharnos. ¡Casi me mata del susto!".

"Exacto. Por un segundo, pensé que todo estaba a punto de venirse abajo".

Pronto, dejaron de preocuparse por hablar delante de Natalie, y sus comentarios se volvieron cada vez más crueles y burlones.

Natalie apretó los puños a los lados de su cuerpo. Se clavó las uñas en las palmas con tanta fuerza que el dolor se volvió insoportable.

Cada palabra la hería.

Ella podía escucharlos.

Cada una de las palabras.

La sonrisa de Caylee se volvió aún más complacida mientras alzaba la voz. "No puedes escucharme, ¿verdad, Natalie? Ese terrible choque no logró matarte, pero al menos te dejó sorda. Qué trágico".

"Basta", espetó Ryan con voz baja y severa. Miró nerviosamente a Natalie y parecía temer que ella pudiera entender de alguna manera lo que estaban diciendo.

Su enojo no inmutó a Caylee en lo más mínimo, y su sonrisa solo se ensanchó.

Se apartó de la puerta, caminó hacia el interior de la habitación y se detuvo directamente detrás de Natalie. Miró a Ryan con ternura y se aseguró de que todos la oyeran. "¿No estabas preocupado de que Natalie pudiera enterarse de que había vuelto, Ryan? Ya puedes relajarte. Ella no puede escuchar nada de lo que decimos. Podría llamarla perra justo en su cara, y ella todavía no...".

Antes de que Caylee pudiera terminar, Natalie se dio la vuelta y le dio una fuerte bofetada.

Todos los sonidos dentro de la habitación desaparecieron a la vez.

Todos los presentes solo pudieron mirar a Natalie con incredulidad.

¿Qué acababa de pasar? ¿Había escuchado Natalie a Caylee? Eso era imposible. Ella había perdido la audición.

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Lista de capítulos

45 capítulos en total

  1. Capítulo 1Capítulo 1 He cambiado de opinión
  2. Capítulo 2Capítulo 2 No puede escuchar lo que decimos
  3. Capítulo 3Capítulo 3 ¡Le sangra la cabeza!

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