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Capítulo 3 ¡Le sangra la cabeza!

A Caylee se le puso la mejilla roja al instante, con la marca de la mano de Natalie bien visible.

Abrió los ojos de par en par con incredulidad mientras se presionaba la palma de la mano contra la piel ardiente. Pasaron varios segundos antes de que lograra articular: "Tú... ¡De verdad tuviste el descaro de abofetearme!".

Cuando Caylee intentó devolver el golpe, Natalie reaccionó más rápido y le atrapó la muñeca antes de que pudiera golpearla. Antes de que lograra apartarse, le dio otra bofetada.

El golpe hizo que Caylee girara la cabeza hacia un lado y deshizo sus rizos cuidadosamente arreglados, que le cayeron sobre parte del rostro.

Incluso después de ser golpeada dos veces, se quedó paralizada por la conmoción y parecía incapaz de entender lo que había pasado.

Dentro de la sala privada, nadie se atrevió a emitir un sonido.

Todos miraban a las dos mujeres sin parpadear.

Ryan reaccionó antes que los demás, aunque no se movió de su lugar. Una expresión de alarma cruzó brevemente por su rostro.

¿Había recuperado Natalie la audición?

La inquietud le oprimió el pecho, y desvió la atención hacia el mueble de los licores casi inconscientemente.

La luz cálida de los apliques de la pared se reflejaba en las puertas espejadas del mueble. Sombras en movimiento pasaban sobre el cristal.

Por supuesto. Natalie debía haber visto el reflejo de Caylee en el espejo.

Ryan volvió a respirar con alivio. Todavía sentía que algo no estaba bien, pero antes de que pudiera descifrarlo, Caylee estalló y gritó: "¡Perra! ¡Te voy a hacer pedazos!".

Con las uñas por delante, apuntando a la cara de Natalie, Caylee arremetió contra ella.

Ambas mujeres forcejearon, intentando imponerse a la otra, y acabaron arañándose.

Los rápidos reflejos de Natalie le dieron la ventaja. Agarró a Caylee por el cabello y tiró con tanta fuerza que esta última gritó de dolor.

"¡Ya es suficiente!", rugió Ryan mientras se apresuraba a interponerse entre ellas. Las separó a la fuerza con un brazo y luego sujetó a Natalie por la muñeca. "Dejen de pelear, las dos".

Caylee aprovechó la oportunidad de inmediato y levantó la mano una vez más.

Natalie sintió un nudo en el estómago por el pánico y torció el brazo en un intento de escapar del agarre de Ryan.

Este la sujetó con una fuerza de hierro. Por mucho que luchara, no podía liberarse.

Natalie abrió la boca e intentó ordenarle que la soltara, pero solo un sonido débil y áspero salió de su garganta.

La fiebre alta del día anterior de alguna manera le había restaurado la audición, pero la había dejado sin voz.

Desesperada, siguió intentándolo, pero no logró pronunciar ni una sola palabra.

Al verla forcejear en silencio, Ryan vaciló y aflojó la mano por un instante.

En ese instante, Caylee ya le había lanzado una bofetada. Natalie instintivamente giró la cabeza hacia un lado. La bofetada no logró impactar, pero las uñas afiladas de Caylee aun así le rasparon la mejilla, dejándole un ardor doloroso.

La sangre brotó de los rasguños frescos en el rostro de Natalie, y Ryan se quedó paralizado al verla. Entonces, la rabia se apoderó de él. Soltó la muñeca de Natalie y empujó a la otra hacia atrás. "Caylee, ¡¿qué diablos te pasa?!".

El repentino empujón hizo que la aludida retrocediera tambaleándose hasta golpearse el hombro contra el mueble de los licores.

Se escuchó un fuerte estruendo.

La fuerza del impacto hizo que el mueble se tambaleara. Varias botellas importadas y costosas se volcaron y cayeron de los estantes. El licor salpicó por todas partes cuando las botellas se hicieron añicos contra el suelo.

En medio de la confusión y los gritos, Ryan corrió hacia Caylee y la protegió con su cuerpo.

Varias botellas se estrellaron contra la espalda de Ryan con golpes sordos y pesados mientras los fragmentos de vidrio se esparcían por la habitación.

Cerca de ellos, Natalie apenas logró protegerse la cabeza y el rostro con ambos brazos antes de que una botella se estrellara contra su hombro. Un dolor agudo la atravesó de inmediato. Cayeron más botellas antes de que pudiera apartarse.

Solo pudo dejar escapar un débil gemido.

Uno de los golpes hizo que cayera al suelo. El licor helado empapó su ropa mientras pequeños fragmentos de vidrio llovían sobre ella. La sangre goteaba de la herida cerca de su sien y se mezclaba con el alcohol a su alrededor.

Natalie se acurrucó sobre sí misma mientras el entumecimiento se extendía por un lado de su cuerpo. Un dolor intenso palpitaba en su hombro, su espalda y la base de su cráneo. Le zumbaban los oídos tan fuerte que los gritos asustados a su alrededor se volvieron difíciles de distinguir.

"¡Ryan, ayúdame!", sollozó Caylee mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. "Me duele mucho el pie...".

A pesar del dolor en su espalda, Ryan se apartó rápidamente de ella. "¿Dónde estás herida? ¡Muéstrame qué pasó!".

"Es mi tobillo... Me duele mucho...", gimoteó Caylee. Se le llenaron los ojos de lágrimas mientras señalaba la herida.

Varios fragmentos de vidrio le habían cortado el tobillo, dejándole unos cuantos finos hilos de sangre. Las heridas parecían leves, pero ella lloraba como si su vida estuviera en peligro.

No muy lejos, Natalie permanecía tirada en el suelo mientras la oscuridad nublaba repetidamente su visión.

Con los dedos temblorosos, hizo un esfuerzo por alzar el brazo izquierdo hacia Ryan. Movió los labios para pronunciar su nombre, pero no logró emitir ningún sonido.

Para entonces, él ya había tomado a Caylee en brazos y se había vuelto hacia la salida.

"Ryan, Natalie también parece herida", exclamó alguien mientras señalaba hacia el suelo.

Por un momento, Ryan se detuvo y miró hacia atrás por encima del hombro.

Aún acurrucada contra él, Caylee sorbió por la nariz y presionó su rostro contra su cuello. "Ryan, me duele mucho. ¿Y si tengo un hueso roto?".

Él frunció el ceño antes de apartar la mirada de Natalie. "Que uno de ustedes se quede con ella. Si no está muy herida, llévenla a casa. Caylee necesita ir al hospital ahora porque tiene poca tolerancia al dolor".

El hombre que le había advertido dudó y pareció dispuesto a objetar, pero finalmente respondió: "Está bien".

Sin ninguna duda, Ryan salió apresuradamente de la sala privada con Caylee en brazos.

Detrás de él, sus amigos intercambiaron miradas incómodas. Varios querían acercarse a Natalie, pero ninguno parecía dispuesto a dar el primer paso.

"Natalie, ¿puedes oírme? ¿Eres capaz de ponerte de pie?".

"Amigo, es sorda. Llamarla no ayudará. ¿Alguien aquí sabe lenguaje de señas?".

"Mierda, ¿por qué sabría cómo hacer eso?".

Para entonces, Natalie empezaba a ver todo borroso y las voces le llegaban cada vez más lejanas y apagadas.

A su alrededor, todos movían los labios, pero ella ya no lograba entender lo que decían.

La sangre seguía fluyendo de su frente y se derramaba en sus ojos hasta que una neblina roja y oscura lo cubrió todo.

Incluso el simple acto de negar con la cabeza requería más fuerza de la que le quedaba.

No podía sentir nada excepto frío.

El escalofrío parecía subir desde algún lugar profundo dentro de su cuerpo.

Pronto, todo empezó a darle vueltas y las personas a su alrededor se convirtieron en sombras borrosas.

Entonces alguien gritó: "¡Dios, le sangra la cabeza! ¡Hay sangre por todas partes!".

Su audición se desvanecía y regresaba brevemente una y otra vez.

La oscuridad envolvió a Natalie y se volvió más pesada con cada segundo que pasaba. Al poco tiempo, apenas podía mantener los párpados abiertos.

"¡Llamen a una ambulancia ahora mismo!".

"Maldita sea, ¿por qué Ryan no contesta su celular?".

Esto es todo lo disponible por ahora.

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Lista de capítulos

45 capítulos en total

  1. Capítulo 1Capítulo 1 He cambiado de opinión
  2. Capítulo 2Capítulo 2 No puede escuchar lo que decimos
  3. Capítulo 3Capítulo 3 ¡Le sangra la cabeza!

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