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Capítulo 2 ¿Dónde está Alina
El silencio se apoderó de la sala y los invitados, conmocionados, quedaron inmóviles.
"¡Dios mío! ¿No es Jessica Hayes?", exclamó alguien entre la multitud.
"Espera, ¿no iba Alan a casarse con la hija de una empleada doméstica? Entonces, ¿qué hace aquí con Jessica a su lado? ¡No puedo creerlo!".
"Y todo este tiempo Jessica había estado fingiendo ser la dama perfecta. Parece que no es más que una rompehogares".
"Bueno, debo admitir que está buenísima".
"¿Así que la familia Hopkins tolera este tipo de comportamiento? La boda ni siquiera ha terminado y ya hay un escándalo. Mi hermana no tendrá nada que ver con esta familia a partir de ahora".
Todas las miradas críticas cayeron sobre Jessica como una bofetada.
Jessica se escondió instintivamente detrás de Alan. Tenía el rostro pálido.
Alan permaneció inmóvil, con la ropa desordenada y la furia reflejada en el rostro. En ese momento, solo deseaba que se lo tragara la tierra.
Adrian Hopkins, el abuelo de Alan, tenía el rostro sombrío. A duras penas se contuvo antes de dirigirse a la multitud. "Señoras y señores, creo que ha habido un malentendido. Mi nieto nunca se comportaría de esa manera".
Luego se volvió hacia el mayordomo y le ordenó: "Por favor, escolte a nuestros invitados hasta la salida".
El mayordomo se apresuró a obedecer. Aunque los invitados deseaban quedarse para ver qué sucedería después, ninguno se atrevió a desafiar a los Hopkins, así que se marcharon a regañadientes.
En cuanto la sala se vació, Adrian le dio una fuerte bofetada a Alan. "¡Pedazo de inútil! ¿Acaso quieres manchar el apellido de los Hopkins?", rugió.
La cabeza de Alan se sacudió hacia un lado por el impacto y pronto un hilo de sangre comenzó a brotar de la comisura de su boca.
Se quedó callado, sin atreverse a defenderse. Su mirada recorrió instintivamente la habitación en busca de Alina, y entonces se dio cuenta de que ya no estaba.
Lo invadió una breve sensación de alivio, pero se desvaneció al instante y dejó en su pecho un vacío inquietante.
Emerie Hopkins, la madre de Alan, se adelantó y agarró a Adrian del brazo. "Perder la calma no solucionará nada. Ahora mismo, lo más importante es la boda".
"Tienes razón", respondió él. Sus ojos recorrieron la habitación mientras su rostro se endurecía. "¿Dónde está Alina?".
Emerie les gritó a los empleados cercanos: "¡Ya no está aquí! ¡Todos ustedes, empiecen a buscarla de inmediato!".
...
Mientras tanto, Alina ya se encontraba lejos del hotel.
Al pasar junto a la iglesia contigua, un impulso inexplicable la llevó a detenerse.
El lugar estaba en silencio y hacía frío. Un ataúd yacía en medio del pasillo.
Kellan, quien alguna vez había estado en la cima del poder y la influencia, ahora descansaba allí, sin nadie a su lado que llorara por él.
En su afán por salvar a su hijo, Pamela Gilbert había buscado a una mujer dispuesta a casarse con él con la esperanza de cambiar su destino. Sin embargo, ni una sola joven de familia prestigiosa había estado dispuesta a aceptar la propuesta.
Antes de la tragedia, las jóvenes de la alta sociedad se peleaban por estar a su lado. Pero después todas desaparecieron sin dejar rastro.
Alina se dio cuenta de pronto de la cruel ironía de la situación.
Se acercó despacio al ataúd y se dejó caer de rodillas a su lado. Luego apoyó la cabeza contra la fría madera y por fin permitió que las lágrimas que había reprimido durante tanto tiempo corrieran por sus mejillas.
"Este mundo es realmente horrible. Las personas que más luchan y más dan nunca parecen tener el final que merecen", dijo Alina con voz ronca y un amargo tono de burla hacia sí misma. "Al final, incluso las personas más fuertes y poderosas terminan convertidas en cuerpos sin vida".
Ella nunca había sido de las que expresaban sus pensamientos abiertamente, pero frente a alguien que ya no podía responder sintió deseos de contarlo todo.
Una sonrisa amarga apareció en su rostro mientras continuaba: "Si estoy destinada a casarme, prefiero hacerlo con un hombre decente que esté muerto que pasar mi vida con uno vivo pero podrido hasta la médula".
Apenas la frase salió de su boca, un grito furioso estalló detrás de ella.
"¡Alina!". Alan irrumpió en la iglesia con la familia Hopkins pisándole los talones. A juzgar por su expresión, había oído cada una de sus palabras, y la rabia emanaba de él. "¿Qué se supone que significa eso? ¿De verdad estás diciendo que elegirías a un muerto antes que a mí?".
Adrian la miró fijamente. "Alina, dime la verdad. ¿Fuiste tú quien activó la alarma de incendios?".
Alina se puso de pie lentamente y miró a Adrian a los ojos sin rastro de miedo. "Sí, fui yo".
La expresión de Alan cambió al instante. Ella lo sabía. Había sido testigo de todo lo que había pasado.
Innumerables emociones lo invadieron a la vez. Sentía rabia y vergüenza, pero bajo todo ello acechaba un temor inquietante: la sensación de que algo importante se le escapaba de las manos, algo que no quería perder por nada del mundo.
Jessica se adelantó de inmediato, fingió indignación y dijo: "Alina, ¿cómo pudiste hacer algo así? Tu madre trabajó para nuestra familia durante diez años. Nunca tratamos mal a ninguna de las dos, ¿y así nos pagas nuestra amabilidad?".
Una sonrisa fría se dibujó en el rostro de Alina. "Mi madre trabajaba y se ganaba el sueldo honradamente. No vivía de la caridad de ustedes. Y son ustedes dos quienes se escabullían a mis espaldas. ¿O es que tienen el valor de engañar, pero no de admitirlo en público?".
Jessica se puso roja de ira al instante.
"¡Ya basta!", la interrumpió Adrian con voz autoritaria. "Alina, vas a volver ahora mismo y terminar esta boda". Ella lo miró y, con una calma inquietante, respondió: "De acuerdo. Me casaré".
La familia Hopkins dejó escapar un suspiro colectivo de alivio.
Sin embargo, la mirada de Adrian brilló con desprecio. En su opinión, Alina no era más que la hija de una sirvienta. Ser aceptada en la familia Hopkins ya era más de lo que podía aspirar. Todo ese espectáculo no era más que un intento de hacerse la interesante.
Se dio la vuelta, dispuesto a poner fin a esa farsa.
Pero entonces la voz de Alina resonó de nuevo: "El hombre con el que me voy a casar es... Kellan Gilbert".
Lista de capítulos
202 capítulos en total
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