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Capítulo 3 ¡Abran el ataúd!

"¿Qué demonios estás haciendo, Alina? ¿Te volviste completamente loca?". Alan frunció tanto el ceño que una vena le palpitó en la sien. "¿En serio prefieres a un muerto antes que a mí?".

Jessica salió de su estupor y una sonrisa burlona se dibujó en sus labios. "No me digas que crees que puedes casarte con un miembro de la familia Gilbert solo porque el novio está muerto. No olvides que sigues siendo la hija de una sirvienta. Alguien como él está muy lejos de tu alcance, incluso muerto".

Una oleada de miradas despectivas recorrió la iglesia.

Un instante después, una aristocrática mujer de cabello plateado irrumpió en la iglesia, rodeada de su séquito y vestida con un traje de alta costura.

Su sola presencia irradiaba una autoridad que dominaba toda la sala.

Era Pamela Gilbert.

Parecía agotada, como si no hubiera descansado en días, pero en cuanto vio a Alina, sus ojos se iluminaron con una esperanza renovada. "¿Es cierto? ¿De verdad te casarías con mi hijo?".

Alina miró a Pamela a los ojos y asintió con firmeza, con expresión solemne. "Sí. Lo haré".

Ya lo había decidido. Si estaba destinada al matrimonio, prefería casarse con alguien como Kellan. Incluso quedar viuda sería mejor que verse atrapada con aquel bastardo manipulador.

Y, más importante aún, una vez que formara parte de la familia Gilbert, Alan y Jessica ya no podrían pisotearla a su antojo.

Pamela tomó con fuerza las manos de Alina. "Hija mía, ¿estás completamente segura? Si haces esto, pasarás toda tu vida como viuda".

"Ya tomé mi decisión", respondió Alina, sosteniéndole la mirada sin vacilar. "Sería un honor ser la viuda de alguien tan noble como Kellan".

Cada palabra golpeó a Alan como un mazazo.

La voz de Pamela tembló de emoción. "De acuerdo. Si estás dispuesta a formar parte de nuestra familia, te protegeré el resto de tu vida. Haré que registren el matrimonio de inmediato".

Gracias a la inmensa influencia de la familia Gilbert, un oficial del Registro Civil llegó en menos de una hora.

Poco después, el certificado de matrimonio estuvo listo y se entregó en el acto.

El pánico y el caos estallaron entre las familias Hopkins y Hayes.

Sin importarle el riesgo de ofender a Pamela, Alan agarró a Alina por la muñeca. "¿Te volviste loca? ¡Estás arruinando tu futuro solo para convertirte en viuda!".

La chica se zafó de un tirón y le lanzó una mirada fría. "¡Casarme contigo habría sido el verdadero desastre!".

Alan tembló de rabia. "¡Alina, esto es una traición!".

"Lo nuestro se acabó en el momento en que te acostaste con Jessica", replicó ella, con cada palabra cargada de disgusto.

El odio puro de su mirada dejó a Alan sin habla.

Antes, la mirada que le dirigía estaba llena de calidez y afecto, pero ahora solo quedaba una fría indiferencia.

Sintió una dolorosa opresión en el pecho, como si apenas pudiera respirar.

Una amarga inquietud se apoderó de Jessica. La mujer a la que siempre había despreciado ahora se casaba con un miembro de una poderosa familia de élite.

Pero entonces se dijo que el novio ya estaba muerto y una oleada de alivio sustituyó rápidamente su ansiedad.

Inclinándose hacia Alan, murmuró: "Basta ya. Sabes que Alina siempre le ha tenido miedo a la pobreza. Ahora que por fin tiene la oportunidad de acceder a la riqueza, déjala en paz".

Aunque le hablaba a Alan, en realidad sus palabras también iban dirigidas a Pamela.

Su intención era hacerle creer a Pamela que Alina no era más que una mujer que buscaba dinero y estatus.

Pero la señora ni siquiera se molestó en mirar a Jessica; mantuvo la atención fija en Alina, con una mirada suave pero firme. "A partir de este momento, eres una Gilbert. Si alguien se atreve a molestarte, no te contengas: responde con el doble de fuerza. No dejes que esas manipuladoras piensen que pueden pisotearte".

La expresión de Jessica se endureció al instante.

Una oleada de calidez llenó el pecho de Alina y sus ojos se humedecieron por la emoción. "De acuerdo".

Pamela esbozó una sonrisa de satisfacción. "Considera esto tu regalo de bienvenida. Pronto haré que pongan una propiedad a tu nombre".

Sin dudarlo, Pamela se quitó una valiosa pulsera de diamantes y la colocó en la muñeca de Alina.

Incapaz de rechazarla, Alina la aceptó con cierta reticencia.

Jessica hizo una mueca de celos mientras miraba la pulsera. ¡Maldita sea! Nunca había tenido nada ni remotamente parecido a semejante lujo.

El oficial del Registro Civil entregó respetuosamente el certificado de matrimonio a Pamela.

La expresión de Adrian se tornó tan sombría como una tormenta que se avecinaba mientras se acercaba a Alina. "Ya que elegiste una vida lujosa como viuda del difunto Kellan, nos marchamos. Pero tenlo en cuenta: si alguna vez te arrepientes de tu decisión, nuestra familia nunca volverá a aceptarte".

Agregó un último comentario con tono cortante: "Alina, asegúrate de actuar como una viuda decente. Todo el mundo te estará vigilando".

Dudaba que ella pudiera soportar una vida tan solitaria sin tener sexo. Estaba convencido de que, en cuanto se derrumbara, volvería arrastrándose hacia él, arrepentida.

Los Hopkins y los Hayes se dieron media vuelta y se dispusieron a marcharse furiosos.

De repente, un golpe seco resonó desde el interior del ataúd.

Todos los presentes se quedaron paralizados.

Pamela fue la primera en reaccionar y corrió hacia el ataúd, presa del pánico. "¡Ábranlo! ¡Rápido, abran el ataúd!", gritó.

Los trabajadores se abalanzaron sobre el ataúd y forcejearon, presas del pánico, para levantar la pesada tapa.

Una mano pálida levantó lentamente, con los dedos aferrados al borde del ataúd.

Entonces, una figura alta y delgada se incorporó hasta quedar sentada.

Esto es todo lo disponible por ahora.

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Lista de capítulos

202 capítulos en total

  1. Capítulo 1Capítulo 1 ¿Cómo podría estar a mi altura
  2. Capítulo 2Capítulo 2 ¿Dónde está Alina
  3. Capítulo 3Capítulo 3 ¡Abran el ataúd!

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