Saltar al contenido principal

Capítulo 2 En la penumbra del motorhome

El pestillo del motorhome se cerró con un chasquido metálico. El aire acondicionado funcionaba a máxima potencia, pero la tensión acumulada hacía que el ambiente se sintiera asfixiante. Lucas se dejó caer sobre el sofás de cuero del área privada. Tenía el mono de carreras abierto hasta la cintura, revelando una camiseta ignífuga empapada en sudor. Se miraba las manos, que aún temblaban levemente mientras las garras retrocedían despacio bajo la piel de sus nudillos. Elena no esperó a que él dijera nada. Cruzó la estancia, lanzó la carpeta de datos sobre la mesa de cristal y lo miró fijamente. Sus ojos reflejaban una mezcla de rabia y agotamiento. -¿En qué estabas pensando, Lucas? -dijo ella, manteniendo la voz baja pero firme-. Un rebasamiento a trescientos treinta kilómetros por hora por la parte sucia de la pista. Te lanzaste sin margen de error. -Iba más rápido que Marc -respondió Lucas, pasando una mano por su cabello húmedo-. No podía dejar que me cerrara el paso en la curva uno. -¡Marc te estaba arrastrando a una trampa! -elevó el tono, dando un paso hacia él-. Tenías el pulso disparado a doscientos diez latidos por minuto en ese instante. El sensor biométrico registró una anomalía cardiaca que ningún ser humano sobreviviría sin caer inconsciente. Si la FIA decide abrir una investigación técnica por esa maniobra, no van a revisar solo el chasis; van a revisar tu sangre. Lucas apretó los puños. Sintió el amargor de la adrenalina residual en la garganta. -Controlé el coche, Elena. Ganamos la carrera. -¡Ganamos por casualidad! -interrumpió ella, señalando la pantalla de su portátil-. Mira esto. El algoritmo que diseñé para camuflar tu ritmo cardíaco casi colapsa en la vuelta cuarenta y dos. Si la señal se corta durante dos segundos más, la telemetría del equipo habría enviado una alerta directa al monitor central de los comisarios. Habrían visto una curva biológica que no pertenece a un hombre. Lucas se levantó del sofá. Su estatura imponía en el espacio reducido del vestuario. Caminó hacia la pequeña nevera, sacó una botella de agua y la bebió de un solo trago antes de apretar el plástico con la mano derecha hasta deformarlo. -Sabes perfectamente lo que pasa cuando la sangre se me calienta -dijo Lucas, mirando hacia la pared-. El sonido del motor, el olor al combustible, la presión en el cuello... No es solo competir. La bestia quiere cazar. Cuando Marc se puso a mi lado, no vi un monoplaza. Vi una presa. Elena se pasó las manos por el rostro, dejando escapar un largo suspiro. El enojo en su voz dio paso a una preocupación sincera. Llevaban tres temporadas trabajando juntos, construyendo una mentira milimétrica para mantenerlo en la cima del automovilismo mundial, pero los límites se estaban volviendo demasiado estrechos. -Entiendo el instinto, Lucas. Lo entiendo mejor que nadie en este paddock -dijo ella, acercándose a la mesa para ajustar unos parámetros en su ordenador-. Pero no podemos permitirnos estos excesos. Marc Van Doren no es idiota. Ya estuvo haciendo preguntas a los mecánicos sobre tus tiempos de reacción. Sospecha algo. Si cree que estás usando algún tipo de asistencia biomecánica ilegal, no se va a detener hasta probarlo. -Que busque lo que quiera. No va a encontrar ningún cable ni ninguna pieza modificada en el coche. -No busca cables, busca tu debilidad -repuso Elena, girando la pantalla hacia él-. Y la va a encontrar si sigues arriesgando el secreto de esta manera. La telemetría oficial muestra que en la recta principal tu tiempo de respuesta ante la frenada de Marc fue de seis milisegundos. ¿Sabes cuál es el récord humano en la historia de la F1? Ciento cincuenta. Cien si consideramos un reflejo involuntario. Lo que hiciste hoy en la pista es estadísticamente imposible. Lucas se acercó a la pantalla y observó los gráficos coloridos que cruzaban el monitor. Las líneas rojas marcaban los parámetros del monoplaza; las líneas azules, su actividad cerebral y cardiaca. En el momento del rebasamiento, la línea azul mostraba un pico vertical que se salía por completo de la escala estándar. -¿Pudiste borrar el registro original? -preguntó él. -Sobrescribí la base de datos local con la simulación del chaleco falso -explicó Elena, apoyando las manos sobre la mesa-. Pero el servidor de la FIA guarda una copia de respaldo en la nube cada diez vueltas. Tuve que inyectar un paquete de ruido en la red para justificar la pérdida de señal durante tres segundos. Dije que el transmisor del mono sufrió una falla por la temperatura de la cabina. -¿Y lo creyeron? -Por ahora. Pero el delegado técnico ya pidió una inspección física del chaleco biométrico para mañana a primera hora. Lucas frunció el candado de su mandíbula. El silencio volvió a apoderarse de la habitación mientras las luces del paddock, visibles a través de la persiana entreabierta, comenzaban a apagarse una a una. La noche en el desierto de Bahréin era tranquila, pero la tormenta dentro del equipo apenas comenzaba. -Tenemos cuatro semanas antes del GP de Bélgica -dijo Lucas en voz baja, consciente del verdadero problema que se avecinaba. -Cinco carreras en total hasta llegar a Spa -corrigió Elena, mirándolo a los ojos con firmeza-. Y sabemos lo que pasa en Spa este año. La carrera coincide con la Superluna. Si no aprendes a controlar la adrenalina en la pista antes de llegar a las Ardenas, el supresor no va a hacer ningún efecto. Te vas a transformar en medio del circuito. Lucas caminó hacia el espejo del lavabo y se mojó la cara con agua fría. Se miró fijamente a las pupilas, que poco a poco recuperaban su tono café habitual. -No voy a perder el campeonato por esto, Elena. -No me importa el campeonato, Lucas -respondió ella, guardando su portátil en el maletín de seguridad-. Me importa que salgas vivo de esa cabina sin que el mundo entero vea lo que eres. Mañana tenemos la reunión técnica a las ocho de la mañana. Prepárate, porque los comisarios van a estar esperando.

¿Quieres seguir leyendo?

Sigue leyendo para continuar la historia.

Continuar leyendo

Lista de capítulos

34 capítulos en total

  1. Capítulo 1Capítulo 1 El Gran Premio de Bahréin
  2. Capítulo 2Capítulo 2 En la penumbra del motorhome
  3. Capítulo 3Capítulo 3 El primer requerimiento

Novedades