Saltar al contenido principal

Capítulo 3 El primer requerimiento

La notificación oficial llegó a las siete de la mañana, antes de que el sol del desierto calentara el asfalto de Sakhir. Elena no esperó a que Lucas despertara; llamó a la puerta de su habitación en el hospitality con tres golpes secos y firmes. Cuando él abrió, vestida ya con el uniforme del equipo y las ojeras marcadas tras una noche sin dormir, le entregó una hoja membretada con el sello de la FIA. -Es un requerimiento formal -dijo Elena, entrando sin pedir permiso y cerrando la puerta tras de sí-. Quieren inspeccionar la ECU del monoplaza y la unidad biométrica del mono antes del mediodía. Lucas tomó el papel, escaneando el texto con rapidez. Sus ojos se detuvieron en la firma del Delegado Técnico Principal. -¿Mencionan algo específico? -Citan "inconsistencias severas en los registros de telemetría y transmisión de datos biométricos durante las vueltas 38 a 45" -explicó ella, apoyándose contra la pared-. Es el tramo donde tu pulso se disparó y donde realizaste la maniobra sobre Marc. La FIA sospecha que el coche tiene una unidad de control secundaria o un sistema de asistencia no homologado para procesar tus reflejos. Lucas dejó la hoja sobre la mesa y se pasó la mano por la cara. El cansancio de la noche anterior todavía le pesaba en los músculos. -Saben que ningún piloto humano reacciona en seis milisegundos sin ayuda electrónica. -Exacto. Para ellos, la explicación lógica no es que seas un depredador con sentidos aumentados; la explicación lógica es que estamos haciendo trampas con el software del coche. Quieren conectar su propio equipo de diagnóstico directamente a la ECU y descargar los datos crudos del chaleco biométrico. -¿Qué pasa si acceden a los datos sin filtrar? -Si ven los registros biológicos reales, verán una tasa de absorción de oxígeno que duplicaría la capacidad pulmonar humana y un ritmo cardíaco que oscila de forma imposible. Nos acusarán de dopaje genético o de alterar los sensores. De cualquier forma, nos descalificarán del campeonato y te someterán a exámenes médicos obligatorios en un hospital de la FIA. Lucas apretó los dientes. La sola idea de ser ingresado en una clínica bajo el control de médicos de la federación significaba el fin. Un solo análisis de sangre detallado bastaría para exponer la estructura de su ADN. -Dime qué necesitamos hacer -dijo él, mirando a Elena a los ojos. -Necesitamos tiempo -contestó ella, abriendo su maletín técnico y sacando un dispositivo del tamaño de una tarjeta de crédito-. El protocolo de la FIA exige que el análisis se realice en presencia de nuestro Ingeniero Jefe de Sistemas. Eso soy yo. Cuando conecten la sonda a la ECU del monoplaza, tengo que introducir un código de anulación para forzar un bucle de lectura. Eso nos dará una ventana de diez minutos para sobrescribir la memoria física del chip. -¿Y el chaleco del mono? -Ahí está el problema. El chaleco guarda una copia de seguridad en una memoria flash interna que no se borra por transferencia remota. Tengo que extraer el chip manualmente y quemar los sectores dañados con una descarga de alto voltaje antes de que se lo entreguemos a los inspectores. -Hazlo ya. -No es tan fácil, Lucas. El garaje está vigilado desde las seis de la mañana. Comisarios de la FIA están apostados en la entrada de nuestro box por orden directa de la dirección de carrera. Nadie toca el coche ni el equipamiento sin su supervisión. Un golpe fuerte sonó en la puerta principal del vestuario. Elena y Lucas se congelaron. -¿Vance? -la voz de Marc Van Doren resonó desde el pasillo exterior-. Sé que estás ahí dentro. Los comisarios están bajando al garaje. Es hora de ver qué clase de motor llevas realmente en ese chasis. Lucas miró la puerta con una llamarada de ira cruzándole las pupilas, pero Elena le puso una mano en el pecho para detenerlo. -Ignóralo -susurró ella-. Es exactamente lo que quiere. Quiere que pierdas el control delante de los oficiales. Lucas respiró hondo, conteniendo el impulso de derribar la puerta y encarar a su rival. Obligó a su cuerpo a relajarse, sintiendo cómo los latidos de su corazón descendían a un ritmo pausado. -No le des el gusto -añadió Elena en un susurro firme. A los pocos segundos, los pasos de Marc se alejaron por el pasillo. Elena esperó un momento antes de guardar el dispositivo en su bolsillo. -Escúchame bien -dijo ella, mirando a Lucas con gravedad-. Cuando bajemos al garaje, vas a mantener la calma. Vas a dejar que los médicos de la FIA te pongan el medidor manual en la muñeca para la prueba de rutina previa al análisis. Yo me encargaré de distraer al delegado técnico mientras hago la conexión. Si ven que te pones nervioso, si tu temperatura corporal sube un solo grado, dudarán de la prueba. -Estaré tranquilo -aseguró Lucas, aunque el aroma a adrenalina que desprendía su propia piel decía lo contrario. -No basta con parecer tranquilo, Lucas. Tienes que ser invisible. Hoy no eres el campeón, no eres el depredador de la pista. Hoy eres solo un piloto con un equipo biométrico defectuoso. ¿Queda claro? Lucas asintió lentamente. -Queda claro. Elena tomó su maletín, abrió la puerta y salió al pasillo inundado por la luz matutina. Lucas la siguió a un par de metros de distancia, sintiendo el peso de las miradas de los miembros de otros equipos a medida que caminaban hacia la zona de boxes. En la entrada de su garaje, dos inspectores de la FIA ataviados con chaquetas oficiales esperaban junto al monoplaza número 7, rodeados por los mecánicos del equipo que observaban la escena con evidente tensión. Sobre una mesa metálica, el maletín de diagnóstico de la federación ya estaba encendido, listo para conectarse al cerebro electrónico del coche. La batalla por el secreto no se libraría a trescientos kilómetros por hora en la pista, sino en el silencio de una pantalla de ordenador.

Esto es todo lo disponible por ahora.

Sigue leyendo para continuar la historia.

Continuar leyendo

Lista de capítulos

34 capítulos en total

  1. Capítulo 1Capítulo 1 El Gran Premio de Bahréin
  2. Capítulo 2Capítulo 2 En la penumbra del motorhome
  3. Capítulo 3Capítulo 3 El primer requerimiento

Novedades