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Capítulo 1 Prólogo.
Rose.
No dejaba de mirar las Rosas que posaban en la mesa de mi habitación, mientras lo hacía, anhelaba una cosa, la libertad. Mañana me casaría con un hombre al cual aborrezco y el mismo que me ha hecho daño un par de veces. Le temía, temía tanto ser su esposa, lo peor es que no puedo negarme. No puedo decir una sola palabra. Por más que lo quisiera, no puedo hacer nada. No quiero casarme, no quiero hacerlo, no cuando él me ha hecho daño, tanto daño como lo ha hecho mi padre, quiero huir, pero tengo tanto miedo hacerlo. Me pongo alerta cuando escucho la puerta, era él, estaba un poco borracho porque veía cómo se tambaleaba. -Rose -arrastraba las palabras-.. Ven aquí.. Iba a esconderme pero él me toma del tobillo y me arrastra hasta el filo de la cama y abrió mis piernas, yo me paralizo por el miedo, el no deja de mirarme el cuerpo, yo solo traia una bata pequeña, no quería usarla pero mi padre me obligó. Cierro mis ojos cuando él mete su asquerosa mano en mi bata. Por instinto le pateo la entrepierna, me bajo de la cama para ir hacia la peinadora, tomo el abrecartas y lo señalo con el mismo. -¿Crees que me vas a lastimar con eso? Solo asiento lentamente. -Me molesta que no puedas hablar.. Pero eso es mejor, te hace mas obediente porque oir tus gritos me va a joder la noche de bodas -se acerca lentamente a mi-, vamos Rose.. Clavala justo aquí -se señala el abdomen. Nunca en mi vida he lastimado a alguien, ni siquiera a mi misma, me sentía tonta por creerme débil, pero es que lo soy, ellos me hicieron así. Me paralizo cuando él se acerca, tome el valor de clavarle el abrecartas en el costado, el suelta un quejido y cae encima de mi, yo lo quito como puedo, mis manos y bata están manchadas de sangre. Lo he matado. Rápidamente me pongo de pie y corro hacia la salida de mi habitación, sin mirar atrás comienzo a bajar las escaleras y a buscar la parte trasera de la casa, se que se puede salir por la cocina. Es mi oportunidad, pensé. Escucho gritos arriba, puedo escuchar pasos apresurados, así que aprovecho de salir, con suerte la puerta estaba abierta ya que aun era temprano. No se que ha pasado pero comienzo a correr por toda la parte trasera de la casa, lo hago sin mirar hacia atrás. No se como lo hice pero salté la cerca y corrí fuera de la casa. Debía alejarme ahora, porque si me quedaba aquí, él iba a matarme. El bosque estaba espeso, había neblina y nieve en el suelo, ya que los pies me dolían, pero no iba a detenerme. Debía encontrar ayuda sea como sea, veo a lo lejos una carretera, me detengo en seco cuando escucho a los perros ladrar y los hombres gritar. No. Sigo corriendo, el pecho me dolía al igual que los pies. Cuando veo hacia la carretera, bufo al ver que no pasa ningún auto. Debía cruzar. Comienzo a correr de nuevo, cuando pasó el primer carril, corro hacia el segundo, pero no vi venir el auto, yo me tropiezo, espero el golpe pero este no llega, solo escucho el chirrido de las llantas en el pavimento. El auto se había detenido a unos pocos metros de mi. No se que diablos me había pasado pero me quede en el frío suelo, yo jadeaba sin control, mis pies dolían, mis manos dolían y tenía mucho frío. De pronto, del auto baja alguien, veo que azota la puerta del mismo con fuerza, alzo la vista cuando lo tengo frente a mi. -¿Estás loca? -es lo primero que dice al verme- Casi te mato. Miro hacia el otro lado de la carretera, escucho a los perros ladrar más cerca y diviso luces, las de las linternas. -¿No escuchaste? Me pongo de pie rápidamente y me acerco a él, el hombre frunce el ceño al verme las manos y la bata. -Ayudame -muevo mis manos esperando que pudiera entenderme-, por favor, ayudame. -No sé lengua de señas -dice, pero él no me mira a mi, mira mis manos ensangrentadas y la bata- Hey, ¿qué mierda haces? No me quedó de otra que tomar su saco blanco y escribir, Ayudame, en su costoso saco. Me aparto un momento de él y junto mis manos. -¿Necesitas que te ayude? -asiento varias veces- Mierda... Me ne pentirò (Voy a arrepentirme de esto) -dice, creo que eso fue italiano- Vamos. Me toma de la mano importándole poco la sangre, ni modo, ya lo había manchado de ella hace un momento. El abre la puerta del auto y me dice que me suba, yo lo hago rápidamente. No sé en qué demonios me estoy metiendo, pero prefiero otro futuro que casarme con Dimitrio.
Lista de capítulos
42 capítulos en total
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